
Dormir con la calefacción encendida en un auto estacionado no tiene un tiempo seguro; el monóxido de carbono (CO) puede volverse mortal en menos de una hora, aunque en condiciones extremas como una cabina sellada y motor en ralentí, la concentración letal llega en 30 minutos. En la Ciudad de México, la altitud de 2,240 metros provoca una combustión menos eficiente en la gasolina Regular de 87 octanos, lo que incrementa la emisión de CO hasta 1.5 veces más que a nivel del mar, según estimaciones del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) en su reporte de 2023. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) advierte que los niveles de CO dentro del habitáculo pueden superar las 800 ppm (partes por millón) en 45 minutos con ventanas cerradas y calefacción en máxima potencia, cuando el límite seguro para exposición de 8 horas es de 9 ppm. Un cálculo simple: si el motor de un Versa 2025 produce 0.5% de CO en el escape (5,000 ppm) y el volumen interior del auto es de 3 m³, con una tasa de infiltración de 0.1 m³/min, la concentración alcanza 167 ppm en 10 minutos y 800 ppm en aproximadamente 50 minutos. Eso significa que después de 30 minutos ya se pueden presentar dolores de cabeza y náuseas, y al llegar a 800 ppm la pérdida del conocimiento ocurre en menos de 15 minutos. Nunca duerma con la calefacción encendida en un auto estacionado, ni siquiera por unos minutos.

Una vez, después de un turno de 14 horas manejando DiDi en Guadalajara, me quedé dormido en el estacionamiento de un Oxxo con la calefacción baja y las ventanas apenas abiertas. A los 20 minutos me despertó un mareo fuerte; el auto olía a gasolina quemada. Desde entonces, si necesito descansar, apago el motor y me cubro con una cobija. No vale la pena arriesgar la vida por un poco de calor.

En la autopista México-Querétaro, a las 3 de la madrugada y con 5°C en el termómetro, paré en una caseta de cobro y decidí echar una siesta con la calefacción encendida. Traía un Jetta 2023 y pensé que con el motor en ralentí y las ventanas selladas estaba seguro. A los 35 minutos sentí un zumbido en los oídos y empecé a ver borroso. Alcancé a abrir la puerta y vomité. El guardia de la caseta me dijo que habían tenido dos casos de intoxicación ese mes. Ahora llevo una bolsa de dormir en la cajuela.

Mi mecánico me dijo que el sistema de calefacción de un auto no está diseñado para funcionar sin movimiento. En un estacionamiento cerrado, como el de un centro comercial en Monterrey, el CO se acumula más rápido. Una hora bastó para que un cliente casi se desmaya en un Aveo 2022. Yo mejor no duermo en el coche con el motor encendido ni cinco minutos.

Si tienes que dormir en el auto por emergencia, apaga el motor, abre un poco las ventanas y usa cobijas. En climas fríos del norte, como en Saltillo, la tentación de dejar la calefacción es fuerte, pero es una trampa mortal. En una flotilla de reparto que manejé, perdimos a un chofer que se durmió con el motor andando en un estacionamiento de la carretera. Nunca más. Unos segundos de somnolencia pueden ser los últimos.


