
Sí, los conductores de baja estatura en México suelen necesitar un cojín durante las clases de manejo, pero solo después de agotar todos los ajustes del asiento. Los asientos modernos de autos como el Versa, el Chevrolet Onix o el Volkswagen Virtus permiten ajustar altura, distancia al volante e inclinación del respaldo. Si la visibilidad del cofre y los espejos sigue siendo insuficiente, o si no puedes pisar el pedal de freno o embrague a fondo sin estirar la pierna de forma forzada, entonces un cojín antiderrapante se vuelve una herramienta útil. El riesgo principal es que un cojín mal fijado se desplace durante una frenada de emergencia, lo que podría retrasar tu reacción. La PROFECO recomienda que el cojín no supere los 5 cm de grosor y que tenga base antideslizante texturizada.
Con base en un recorrido típico de aprendizaje en CDMX de 15 km por clase (entre calles de la colonia y avenidas como Insurgentes o el Circuito Interior), usar el cojín permite una postura más erguida y segura, reduciendo la fatiga en viajes de 40 minutos. Sin embargo, elevar el cuerpo desplaza el centro de gravedad hacia adelante, lo que en un auto como el Toyota Corolla puede afectar la sensibilidad del acelerador para un principiante. Si cada clase cuesta en promedio $450 MXN, el beneficio de no arriesgar una mala posición vale la inversión inicial de un cojín de entre $250 y $600 MXN en autopartes o tiendas departamentales. La Secretaría de Movilidad (SEMOVI CDMX) señala que la postura correcta al volante es prioritaria en los exámenes prácticos para obtener la licencia tipo A. Es importante recordar que el cojín debe combinarse con un ajuste fino del respaldo y del volante, no sustituirlo.
Visibilidad clara del frente y los espejos laterales Recorrido del pedal de freno sin estirar la cadera Cojín antiderrapante de 5 cm máximo recomendado por PROFECO

En mi experiencia dando clases en la Autopista México–Puebla con un Jetta, los alumnos más chaparros terminan comprando un cojín de poliuretano. Sin cojín, no ven el capó ni el tope del frente, y eso les genera inseguridad al estacionarse en paralelo. En mi caso, lo pongo atrás con cinta de doble cara para que no baile en las curvas.

Como conductor de Didi en Guadalajara, he visto a varios instructores recomendar cojines a sus alumnos en autos como el K3. El problema es que si usas uno muy grueso, terminas acercándote mucho al volante y te golpeas las rodillas con la columna de dirección al frenar. Lo mejor es probar primero el ajuste eléctrico o manual del asiento; si no alcanzas, un cojín de 4 cm de espuma de alta densidad es suficiente. Usar cojín en clase de manejo debe ser temporal.

Yo vendo seminuevos en Monterrey y muchos compradores de baja estatura piden cojín para la prueba de manejo. En un CX-5 la visibilidad es buena, pero en un MG5 sin ajuste de altura el cojín es necesario. Ajustar el asiento es mejor que depender de cojines para la mayoría de los autos modernos.

En mi taller, cada vez que un alumno llega con cojín, le digo que lo fije bien a la tapicería. He visto cojines que se van para adelante en un topetón en Periférico y el conductor queda descolocado. Si el auto no tiene ajuste de altura en el asiento, mejor busca uno que sí lo tenga, como un March 2025. Los cojines antiderrapantes son clave para la seguridad al iniciar la práctica de manejo.


