
Si notas una fuga de refrigerante después de estacionar, lo más probable es que tengas una falla en el sistema de enfriamiento: puede ser el radiador, una manguera, la bomba de agua o el termostato. No es normal que un auto pierda refrigerante, y si lo hace, hay que actuar rápido para evitar un sobrecalentamiento que dañe el motor. En México, con el tráfico pesado del Periférico o el Circuito Interior, y las altas temperaturas en ciudades como Monterrey o Guadalajara, el sistema de enfriamiento trabaja al límite. Lo primero es revisar el nivel del depósito, pero nunca abras la tapa del radiador con el motor caliente porque el sistema está presurizado. Si el nivel está bajo, usa refrigerante de la marca y tipo que recomienda el fabricante (generalmente etilenglicol diluido al 50% con agua destilada), no solo agua. Un truco que usan muchos mecánicos en CDMX es revisar las mangueras apretándolas con el motor frío: si están muy duras o muy blandas, ya cumplieron su vida útil. La PROFECO recomienda en sus guías de reemplazar el refrigerante cada 2 años o 40,000 km, pero si vives en zona de calor extremo o haces mucha carretera, es mejor adelantarlo a cada año. En cuanto a costos, una reparación típica en un taller de confianza puede ir de $1,500 a $4,000 MXN por cambiar una manguera o el termostato, incluyendo mano de obra y refrigerante. Si es el radiador, el precio sube a $3,500–$7,000 MXN. No te recomiendo usar selladores de radiador a menos que sea una emergencia en carretera y no tengas otra opción, porque pueden tapar el radiador y el calefactor, y a la larga causan más problemas. Un dato clave: si el auto ya tiene más de 100,000 km, es muy probable que la bomba de agua esté próxima a fallar, y si la cambias junto con el termostato y las mangueras, te ahorras mano de obra a futuro. En mi experiencia, un Nissan Versa 2020 con 80,000 km en CDMX puede gastar alrededor de $3,500 MXN al año solo en mantenimiento del sistema de enfriamiento, sin contar reparaciones mayores. Si la fuga es pequeña y el auto se mantiene a temperatura normal, puedes conducir unos días, pero programa la revisión de inmediato. La regla de oro en México: si ves un charco verde, amarillo o rosado bajo el motor, no lo ignores.

Lo primero que hago cuando veo una mancha en el piso es olerla: el refrigerante huele dulce, como a jarabe. Una vez, en un Jetta 2019, se reventó una manguera en la Autopista México–Querétaro. Alcancé a llegar a una gasolinera, le puse agua y llegué al taller, pero casi truena el motor. Si ves el tapón del radiador con una capa blanca, es señal de que el sistema trabajó a presión de más.

En mi taller, en Guadalajara, lo más común en autos con más de 60,000 km es que la fuga salga por la bomba de agua. El sello se reseca con el calor y el uso diario. En un K3 2022, cambié la bomba, el termostato y el refrigerante por $4,500 MXN. El dueño no había revisado el nivel en meses. Mi consejo: revisa el depósito cada vez que llenes gasolina, así te ahorras un paro en carretera.

Yo manejo un Onix 2023 para DiDi en CDMX. En temporada de lluvias, con el calor y el tráfico, el ventilador trabaja más. Una vez empezó a tirar refrigerante por el tapón del radiador. Resultó que el termostato no abría bien. Lo cambié por $1,800 MXN en la agencia. Si ves que el auto se calienta más de lo normal en el Periférico, mejor revisa.

Compré un Sentra 2018 seminuevo en Kavak. A los 10,000 km de tenerlo, empezó a perder refrigerante. Era una grieta en el radiador por el calor de Hermosillo. En un taller de confianza me lo repararon y le pusieron refrigerante de la marca correcta por $3,200 MXN. Siempre pregunta si el auto anterior vivió en zona de calor extremo, porque el radiador sufre más.


