
No, en México no es recomendable dejar el refrigerante sin cambio durante seis años, aunque algunos fabricantes indican intervalos de hasta 5 años con anticongelantes de larga duración. La mayoría de los autos nuevos vendidos en el país —como Versa, Chevrolet Onix o Volkswagen Jetta— traen refrigerante orgánico (OAT) que dura entre 3 y 5 años, pero las condiciones reales de manejo lo acortan. En CDMX, el tráfico pesado en Periférico y Circuito Interior eleva la temperatura del motor constantemente; en el norte, las temperaturas de 40°C aceleran la degradación química. Según la NOM-039-SCT-2-2017, la vida útil del refrigerante se mide en horas de operación, no solo en kilómetros, y en uso urbano intenso la recomendación cae a 3 años o 60,000 km. La PROFECO, en sus guías de mantenimiento, sugiere revisar el nivel y el estado del anticongelante cada año y cambiarlo al menos cada 3 años en autos de uso diario. No cambiar el refrigerante a tiempo provoca formación de lodos, pérdida de propiedades anticorrosivas y riesgo de sobrecalentamiento. Un cálculo sencillo: el cambio de refrigerante cuesta entre $600 y $1,200 MXN en un taller de confianza; hacerlo cada 3 años en un periodo de 6 años representa un gasto de $1,200 a $2,400 MXN. En cambio, reparar un motor por sobrecalentamiento cuesta desde $15,000 MXN hasta más de $40,000 MXN. La diferencia es clara. No te confíes del “larga duración” sin verificar el manual de tu vehículo.

Yo tengo un Sentra 2022 y en el manual dice que el anticongelante dura 5 años, pero el mecánico de confianza me dijo que mejor lo cambie a los 3 años porque en CDMX el motor trabaja más tiempo caliente por el tráfico. Lo hice a los 35,000 km y el líquido ya salía oscuro. Sale más barato prevenirlo que arriesgar un golpe de calor.

En mi taller en Monterrey veo seguido autos con el refrigerante completamente degradado antes de los 4 años. Aquí el calor extremo, arriba de 40°C, evapora el agua del


