
No, no debes guardar gasolina en botellas de plástico comunes. El riesgo de explosión por acumulación de electricidad estática es real, sobre todo cuando agitas el envase al llenarlo o al verterlo. La mayoría de los plásticos (poliestireno, PVC, polietileno) son aislantes eléctricos, lo que impide disipar la carga estática que se genera por fricción con el combustible. Al alcanzar una diferencia de potencial suficiente, una chispa dentro del recipiente puede encender los vapores de gasolina, provocando una explosión violenta. En México, la PROFECO ha emitido recomendaciones claras sobre el almacenamiento seguro de combustibles, y la SICT, a través de la NOM-005-SCT-2019, regula los contenedores autorizados para el transporte de materiales peligrosos. Los envases aprobados deben ser de metal o fibra de vidrio, con cierre hermético y etiquetado visible.
Si haces un cálculo del costo potencial de un accidente, una explosión dentro de un automóvil puede generar daños materiales superiores a $200,000 MXN (reparación o pérdida total del vehículo), sin contar lesiones personales o gastos médicos. Comparado con el precio de un recipiente certificado de 5 litros, que ronda los $250–$400 MXN en cualquier ferretería, no vale la pena arriesgarse. Además, en estaciones de servicio en CDMX, Estado de México, Guadalajara y Monterrey, está prohibido despachar gasolina en envases de plástico no autorizados; el personal puede negarse a servirte.
La regla es simple: usa solo contenedores diseñados para combustible, guárdalos en un lugar fresco y ventilado, nunca dentro de la cabina o la cajuela del auto. Si tienes que transportar gasolina de emergencia, hazlo en un recipiente metálico de hasta 20 litros y asegúralo para que no se mueva.

Una vez, en la carretera México–Puebla, se me acabó la gasolina cerca de San Martín Texmelucan. Un señor me ofreció un poco en una botella de plástico de agua. Por suerte no lo acepté porque luego pensé en la estática. En mi Versa 2023 siempre cargo un galón metálico certificado en la cajuela, pero bien sujeto y sin derrames. El riesgo de chispa no es mito, lo he visto en videos de mecánicos.

Trabajo en un taller en la colonia del Valle, CDMX. Cada mes llega al menos un cliente con una botella de plástico llena de gasolina en el asiento trasero o en la cajuela. Les explico que eso es una bomba de tiempo. La gasolina Magna 87 octanos es igual de inflamable que la Premium, y el plástico barato genera estática con cualquier movimiento. Además, si la botella se calienta dentro del auto al sol, los vapores se expanden y pueden reventar el tapón. Siempre recomiendo comprar un bidón de metal en Autozone o en la ferretería.

Como asesor de en Monterrey, he visto siniestros donde el incendio comenzó por una botella de plástico con gasolina en la cajuela. Las aseguradoras investigan la causa; si detectan almacenamiento inadecuado de combustible, pueden negar la cobertura por negligencia. Una póliza de cobertura amplia para un Toyota Corolla 2024 cuesta unos $12,000 MXN al año, pero un siniestro por explosión no cubierto te deja sin auto y con deuda. Mejor prevenir: jamás uses plástico para gasolina.

Manejo una camioneta NP300 en rutas del norte, de Saltillo a Monclova. A veces cargo un tambo de diésel para emergencias, pero siempre de metal y con candado de . En el desierto, el calor dentro de la cabina pasa los 50 °C, y una botella de plástico se deforma y puede reventar. Además, en las casetas de la Guardia Nacional Carreteras revisan vehículos sospechosos; si ven un envase no certificado, te pueden multar y hasta retener el combustible. No te arriesgues, invierte $300 en un recipiente adecuado.


