
Sí, depende de la profundidad del daño y de la zona del neumático afectada, pero la regla general es: si ves las cuerdas internas (carcasa) o el daño está en el flanco, el cambio es obligatorio. En México, con el estado de las calles y los topes, es común que un neumático se raspe, pero no todas las raspaduras son iguales. Si solo es la capa superficial de la banda de rodamiento y el área es pequeña, puedes seguir rodando, pero debes revisarlo periódicamente. El problema real es cuando el daño expone las cuerdas de acero o nylon, porque ahí la integridad estructural del neumático se pierde y corres el riesgo de una reventón, especialmente en carretera. La PROFECO, en sus guías de vial, recomienda no reparar neumáticos con daños en la carcasa o con cuerdas expuestas, sino reemplazarlos de inmediato. Además, la SICT, a través de la Norma Oficial Mexicana NOM-013-SCT-2-2021, establece criterios de seguridad para llantas, y un neumático con cuerdas visibles no cumple con los estándares mínimos para circular. Para darte una idea del costo de no actuar: un neumático nuevo para un sedán popular como un Nissan Versa cuesta entre $1,800 y $3,500 MXN, mientras que un reventón a 120 km/h en la Autopista México-Querétaro puede generar daños múltiples por $15,000 MXN o más. Si el raspón es en la banda de rodamiento, superficial y sin cuerdas expuestas, puedes seguir hasta tu próximo servicio. Si el raspón es en el flanco, aunque sea pequeño, la recomendación es cambiarlo. La banda de rodamiento es más resistente y tolera pequeñas raspaduras, mientras que el flanco es la parte más vulnerable del neumático. Un neumático con cuerdas expuestas es un riesgo inmediato para tu seguridad.

A mí me pasó con un Jetta en el Periférico. Raspé la orilla contra un tope mal hecho, justo en el flanco. La llanta se veía bien, solo una marquita, pero a los dos días, en el Circuito Interior, se hizo un chichón. Ahí no la pienses, cámbiala. El flanco es la parte más débil de la llanta y no perdona. La banda de rodamiento es más resistente.

He manejado mucho en carretera, de Monterrey a Saltillo cada semana. Una vez traía un raspón superficial en la banda de rodamiento de una llanta, como de 2 cm. Lo revisé con el mecánico en la gasolinera y dijo que las cuerdas estaban bien. Duré otros 10,000 km con esa llanta sin problema. La clave es saber si el raspón solo es la goma de arriba o si ya tocó la estructura de la llanta.

En mi experiencia, si el raspón es en la banda de rodamiento y no es profundo, no hay bronca. Pero si es en el flanco, aunque sea pequeño, cámbiala. En CDMX, con los topes y los baches, es mejor prevenir. Un reventón en Avenida Insurgentes te puede dejar parado y con un gasto mucho mayor que el de una llanta nueva.

Un raspón en el flanco es una sentencia de muerte para la llanta, aunque no se vea tan grave. La flexión constante al girar y al pasar baches hace que el daño se propague. En Guadalajara, con tanto tope y calles con pendiente, es muy común ver llantas con chichones en el flanco. No te arriesgues, una llanta nueva de un Onix cuesta alrededor de $2,000 MXN, un reventón te sale más caro.


