
No, no se recomienda usar una llanta de refacción que tenga seis años almacenada, incluso si nunca se ha usado. El caucho se degrada con el tiempo, y después de seis años pierde propiedades críticas de adherencia y resistencia, lo que aumenta el riesgo de reventón o pérdida de control, especialmente en carreteras como la Autopista México–Querétaro o en zonas de topes y baches en CDMX. Según PROFECO (2024) y las recomendaciones de la NOM-086-SCT, las llantas —incluidas las de refacción— deben reemplazarse máximo a los seis años de su fecha de fabricación, sin importar el kilometraje. Un cálculo simple: si adquieres una llanta nueva de refacción para un Versa 2025, el costo ronda los $2,800 MXN; pero un accidente por falla de llanta podría generar gastos de $15,000 MXN o más en deductible y daños. El costo por kilómetro de usar una llanta vencida no se puede medir en dinero, sino en seguridad: una llanta de seis años tiene un riesgo de falla hasta 40% mayor que una nueva, según estudios de la industria. Además, muchas aseguradoras (como GNP, Quálitas) pueden negar la cobertura si el accidente se relaciona con una llanta visiblemente degradada. Por eso, en México, al revisar tu auto, verifica el código DOT en el costado de la llanta: los últimos cuatro dígitos indican la semana y año de fabricación. Si ves “1520” significa que se fabricó en la semana 15 de 2020 —ya lleva cinco años— y en 2026 cumplirá seis. Lo mejor es cambiarla antes de que llegue a esa edad, aunque no hayas tenido un pinchazo.

En mi taller en la Colonia del Valle, cada semana llegan clientes con la llanta de refacción original del auto, muchas veces con seis o siete años guardada. Les digo: si el caucho ya se siente duro o tiene grietas finas, ni la pongas aunque se vea nueva. Una vez un cliente trajo un Jetta 2018 con la refacción del 2016; la inflamos y a los 20 km en Periférico se le hizo una burbuja. Prefiero que gasten $2,000 MXN en una llanta nueva a que arriesguen un accidente.

Tengo un Aveo 2017 que uso para DiDi en Guadalajara. La llanta de refacción nunca la había sacado, hasta que el año pasado me ponché en el Anillo Periférico. La puse, pero al llegar a casa noté que el costado estaba reseco. Al otro día la revisé y tenía una fisura. No la volví a usar; mejor compré una usada en buen estado por $800 MXN. Mi consejo: aunque la llanta "nunca se usó", si ya pasó de seis años, no confíes. La gasolina Regular de 87 octanos no tiene nada que ver, pero el calor de Guadalajara acelera el deterioro del hule.

En el lote de seminuevos donde trabajo, siempre revisamos la fecha de la refacción antes de ponerle precio a un auto. Si tiene más de seis años, la cambiamos o descontamos $1,500 MXN del precio. A los compradores les explicamos: una llanta vieja no sirve ni para emergencia, porque en la carretera a Puebla, con 120 km/h, el riesgo de que se desprenda la banda es real. Mejor gastar ese dinero en una nueva.

Soy repartidor de mercancía entre Monterrey y Saltillo. Llevo una Hilux 2019 con la refacción original del 2018, ya casi siete años. La checo cada mes, pero apenas vi unas grietas finas. La cambié por una nueva de 80 km/h máximo, que es lo que aguanta una refacción. En la subida de la carretera, con carga de 800 kg, no me arriesgo. Prefiero pagar $2,200 MXN que quedarme varado en medio de la nada. La gasolina Magna no influye, pero el calor del norte sí envejece las llantas más rápido.


