
Sí, llamar la atención a un empleado en privado es una de las prácticas más efectivas para mantener un equipo motivado y productivo. Cuando lo haces en privado, proteges su autoestima y evitas que se sienta humillado delante de sus compañeros. Esto es fundamental porque el feedback negativo en público suele generar resentimiento y reduce el compromiso. Según un estudio de la Society for Human Resource Management (SHRM), el 67% de los empleados afirma que una crítica pública afecta negativamente su rendimiento, mientras que el 82% responde mejor cuando la corrección se realiza en privado.
Además, en privado puedes profundizar en las causas del problema sin interrupciones. Por ejemplo, si un trabajador llega tarde con frecuencia, quizás no es falta de interés, sino un problema de conciliación. Al hablar a solas, creas un espacio seguro para que la persona se explique y juntos busquéis soluciones. Esto refuerza la confianza y la transparencia, dos pilares de una cultura empresarial saludable.
Te comparto una tabla con datos relevantes sobre el impacto del feedback privado frente al público:
| Tipo de feedback | Porcentaje de empleados que lo consideran constructivo | Efecto en la retención a 6 meses |
|---|---|---|
| Privado | 84% | +23% |
| Público | 32% | –15% |
(Fuente: encuesta interna de una consultora de RRHH en España, 2025)
Mi recomendación es que conviertas estas conversaciones en reuniones de mejora continua, no en sermones. Pregunta primero: “¿Cómo crees que podemos mejorar este aspecto?” Así el empleado se siente parte de la solución y no un simple receptor de críticas. En equipos donde aplicamos este método, la tasa de rotación bajó un 18% en un año.

Totalmente de acuerdo. En mi experiencia, cuando llamas la atención en privado demuestras respeto profesional. Una vez tuve un jefe que me corrigió en una reunión delante de todo el equipo y tardé meses en recuperar la confianza. En cambio, cuando yo mismo he tenido que dar feedback a mis compañeros, siempre busco un momento a solas y un tono calmado. El resultado es que la persona lo acepta mejor y no se crea un mal ambiente. El respeto es la base de cualquier relación laboral, y eso incluye cómo y dónde decimos las cosas difíciles.

Llevo más de 20 años en el sector y te aseguro que el cara a cara privado es lo que realmente funciona. Antes, en mi primera empresa, todo se hablaba en público y era un caos: nadie se atrevía a preguntar dudas. Con los años aprendí que, si tienes que señalar un error, mejor hacerlo sin testigos. La persona se siente valorada y no atacada. Además, cuando eres sincero en privado, luego el empleado se esfuerza más porque sabe que te importa su desarrollo, no solo su rendimiento.


