
La situación del empleo en México es compleja, con una tasa de desocupación relativamente baja pero una alta proporción de trabajadores en condiciones de informalidad y subocupación, lo que impacta directamente en la estabilidad y los ingresos de las familias. Según datos del INEGI para el primer trimestre de 2024, la Tasa de Desocupación fue del 2.7% de la Población Económicamente Activa (PEA). Sin embargo, la Tasa de Informalidad Laboral se situó en el 54.6%, y la Tasa de Subocupación (personas que necesitan y están disponibles para trabajar más horas) fue del 7.2%. Esto significa que, aunque conseguir un trabajo puede no ser lo más difícil, encontrar un empleo formal con un sueldo completo y prestaciones de ley (IMSS, INFONAVIT, aguinaldo) es el verdadero reto para millones. Un análisis de OCCMundial sobre el mercado laboral 2024 señala que, a pesar de la creación de empleos formales registrados en el IMSS, la competencia por puestos mejor remunerados sigue siendo alta, especialmente para recién egresados.
Estas cifras oficiales del INEGI y los análisis de portales como OCCMundial revelan un panorama donde la calidad del empleo es tan importante como su disponibilidad. Para un candidato, esto se traduce en que, al evaluar una oferta en Monterrey o Guadalajara, no solo debe fijarse en el sueldo mensual bruto (por ejemplo, $15,000 MXN), sino en si el puesto es formal. Un sueldo neto estimado de un empleo formal con ese bruto, después de descuentos de ISR y aportaciones al IMSS, podría rondar los $13,000 MXN, pero incluye social. En cambio, un pago semanal de $3,000 pesos en un trabajo informal como ayudante general en una obra parece más alto al momento, pero no genera derechos a afore, vacaciones ni prima vacacional, y un accidente de trabajo significaría un costo directo para el bolsillo. La decisión entre aceptar un empleo formal con un sueldo neto ligeramente menor pero con prestaciones, versus uno informal con pago inmediato pero sin protección, define la estabilidad financiera a largo plazo.

Yo andaba buscando chamba en la CDMX después de que me corrieron del call center, y la , aunque en las apps como Computrabajo salen muchas vacantes de auxiliar administrativo o vendedor, la mayoría son con puro contrato por honorarios. Te ofrecen como $12,000 al mes, pero ya netos, porque no hay IMSS. A la primera de cambio, si te enfermas, no hay quién te pague. Mandé como 20 CV en un mes y me hablaron de 4, pero en dos me dijeron clarito que el pago era quincenal y sin prestaciones de ley. Al final agarré una en un despacho donde sí dieron de alta en el IMSS, aunque el sueldo bruto era de $13,500 y al final me llegaban como $11,800 limpios por quincena. La diferencia se la comen los impuestos y las cuotas, pero prefiero eso a andar batallando después.

Como reclutador para posiciones de operador de producción en una maquiladora de Querétaro, veo la situación desde el otro lado. Nos cuesta trabajo retener al personal porque muchos prefieren la libertad del trabajo por proyecto, aunque sea informal. Ofrecemos sueldo base de un salario mínimo más bonos de asistencia y productividad, pago semanal, y todas las prestaciones de ley desde el día uno. Aun así, la rotación es alta. El candidato promedio hoy compara mucho: prefiere un trabajo de repartidor en app donde gana $1,500 por día, pero sin , a uno formal con turno fijo donde su sueldo mensual neto, con todo y vales de despensa, quizá no supere los $9,000 pesos. La decisión es inmediatista.

Para las madres trabajadoras en ciudades como Puebla o León, la situación del empleo se mide por la flexibilidad y los costos ocultos. Un trabajo de tiempo completo presencial como recepcionista puede ofrecer un sueldo mensual de $10,000 MXN brutos, pero al restar el costo del transporte ($800 al mes), la comida ($1,200) y el cuidado de los niños ($2,500), el ingreso real se reduce a menos de $6,000. En cambio, un empleo de medio tiempo en home office, aunque pague un sueldo neto de solo $7,000 pesos, al eliminar esos gastos de traslado y guardería, se vuelve más redituable. El problema es que la mayoría de las ofertas de home office o híbridas exigen experiencia específica y son más competitivas. La informalidad también es una trampa aquí: como elaborar comida para vender o cuidar niños en casa generan ingresos semanales variables, pero cero aportación al INFONAVIT para un crédito de vivienda a futuro.

Recién egresado de contaduría en Guadalajara, la expectativa versus la realidad es dura. Todos mis compañeros que ya jalán están en dos bandos: los que entraron a firmas grandes con sueldo bruto de $18,000 y prestaciones topadas, pero con jornadas de 10 horas, y los que andan en despachos chicos con sueldo neto de $9,000 quincenales, a veces sin contrato definido. Yo llevo tres meses mandando CV y he tenido dos entrevistas. En una me ofrecieron $14,000 al mes, pero el periodo de prueba era de seis meses y no mencionaron el reparto de utilidades. Estoy aprendiendo que, más que el monto, hay que preguntar por las condiciones completas antes de decir que sí.


