
Claro, te lo cuento desde mi experiencia gestionando plantillas en una empresa de 300 empleados en Madrid. Los datos que realmente importan sobre tus empleados son aquellos que te permiten tomar decisiones estratégicas, no solo acumular información. En mi opinión, el primer bloque imprescindible es el perfil profesional y de desarrollo: formación, certificaciones, habilidades técnicas y blandas, y el historial de o rotaciones internas. Sin esto, no puedes planificar planes de carrera ni identificar gaps de talento. El segundo bloque es el rendimiento y potencial: evaluaciones de desempeño, objetivos cumplidos, feedback de 360 grados y métricas de productividad asociadas al puesto. Aquí es clave usar datos objetivos, no solo subjetivos. El tercer bloque, y el que más se descuida, son los datos de compromiso y bienestar: encuestas de clima, tasa de ausentismo, rotación voluntaria, y resultados de entrevistas de salida. Por ejemplo, en mi empresa, cruzar los datos de absentismo con los de carga de trabajo nos permitió detectar dos equipos con riesgo de burnout. Para que lo veas más claro, te comparto una tabla con los datos que considero vitales y su utilidad:
| Categoría de datos | Ejemplos específicos | Utilidad principal |
|---|---|---|
| Datos de perfil | Titulación, años de experiencia, certificaciones, idiomas | Planificación de sucesión y formación |
| Datos de rendimiento | KPIs, resultados de revisiones, proyectos completados | Identificar talento de alto potencial |
| Datos de compromiso | Encuestas de satisfacción, tasa de rotación, absentismo | Prevenir fugas de talento y mejorar clima |
| Datos de cumplimiento | Contratos, formaciones obligatorias, expedientes | Evitar riesgos legales y sanciones |
Además, no olvides los datos de diversidad e inclusión (género, edad, discapacidad) porque cada vez son más relevantes para la estrategia de marca empleadora y para cumplir con la normativa europea. En resumen, no se trata de tener todos los datos posibles, sino de tener los que te permitan actuar. Yo priorizaría siempre los que impactan directamente en la retención y el desarrollo del talento.

Pues mira, yo llevo una startup de tecnología en Barcelona con solo 12 personas. Para mí, lo fundamental es saber quién puede hacer qué y cuándo. No tengo tiempo para informes complejos. Los datos que realmente miro son: habilidades clave de cada uno, disponibilidad (vacaciones, bajas) y resultados semanales de los sprints. Con eso, puedo asignar tareas rápido y detectar sobrecargas. También guardo un registro de feedback informal que damos en las reuniones de equipo, porque en una empresa pequeña, la cultura se construye con esos detalles. No necesito datos de clima laboral con encuestas largas; me basta con hablar con ellos cada viernes. Pero sí, tener un Excel con lo básico me salva de perder el rumbo.

Como consultora de RRHH que trabaja con pymes en Valencia, te diría que el dato más crítico y a menudo olvidado es el cumplimiento legal y documental. Contratos, bases de cotización, registros de jornada, formaciones obligatorias en prevención de riesgos laborales, y expedientes disciplinarios. Muchas empresas se centran en datos de desempeño o talento, pero si inspección de trabajo te pide los registros de jornada de los últimos cuatro años y no los tienes, el problema es serio. Además, en España, la protección de datos (RGPD) exige que sepas exactamente qué información tienes de cada empleado y para qué la usas. Por eso, recomiendo tener un inventario de datos personales y un consentimiento claro. No es lo más vistoso, pero es lo que evita multas y conflictos.

Soy jefe de equipo en una empresa de logística en Sevilla, con 40 personas a mi cargo. Los datos que me ayudan a gestionar el día a día son los de rendimiento operativo y engagement. Por ejemplo, controlo tasa de cumplimiento de rutas (entregas a tiempo) y


