
Sí, claro que podemos emplear una entrevista de forma estratégica. La clave está en no verla como una simple conversación, sino como una herramienta de estructurada. Para empezar, define el perfil exacto que buscas: competencias técnicas, habilidades blandas y valores culturales. Luego, diseña preguntas conductuales (basadas en el método STAR: Situación, Tarea, Acción, Resultado) que te permitan predecir el rendimiento futuro. Por ejemplo, en lugar de preguntar “¿eres organizado?”, pregunta “cuéntame una ocasión en la que tuviste que gestionar múltiples plazos ajustados”. Esto aumenta la fiabilidad de la entrevista hasta un 50% según estudios de Schmidt & Hunter (1998), aún vigentes.
Además, aplica una escala de puntuación uniforme para cada candidato. Así evitas sesgos y garantizas que comparas manzanas con manzanas. No olvides incluir una entrevista técnica o práctica si el puesto lo requiere, y reservar los últimos 10 minutos para que el candidato pregunte. Esto mejora su experiencia y refuerza tu marca empleadora. Finalmente, documenta todas las respuestas inmediatamente después de la entrevista. Si trabajas en equipo, usa una rúbrica compartida.
| Herramienta | Efectividad (% de predicción de rendimiento) |
|---|---|
| Entrevista no estructurada | ~20% |
| Entrevista conductual (STAR) | ~55% |
| Combinada con pruebas técnicas | ~65% |
En resumen, emplear bien la entrevista implica planificar, estructurar y medir. No dejes nada al azar.

Pues yo la uso como un filtro final, no como el único paso. Primero hago un cribado curricular, después una prueba online, y solo entonces invito a la entrevista. Durante la misma, me centro en validar la actitud y la capacidad de adaptación. Pregunto sobre cómo manejan el estrés o el feedback negativo. No me obsesiono con las preguntas técnicas; eso ya lo comprobé antes. Así ahorro tiempo y el candidato llega más preparado.

Para mí, la entrevista es una oportunidad de vender la empresa tanto como de evaluar. Si el candidato no se siente atraído por el proyecto, no vendrá, aunque sea el mejor. Por eso empleo la entrevista para contar historias reales del equipo, mostrar el ambiente y destacar los retos. Hago preguntas abiertas sobre qué busca en su próximo trabajo, y ahí detecto si hay match cultural. Un buen candidato rechaza ofertas si no conecta con la visión.

Como candidato que he sido muchas veces, creo que la entrevista debe emplearse para conocer al entrevistador y ver si es alguien con quien trabajarías a gusto. Yo valoro mucho cuando me preguntan por mis logros concretos, no por mis debilidades. También me fijo en si respetan mi tiempo: si empiezan tarde o interrumpen, es mala señal. Para la empresa, emplear bien la entrevista significa escuchar activamente y no leer preguntas de un guion rígido.

Desde mi experiencia formando a reclutadores, recomiendo emplear la entrevista como un proceso de descubrimiento mutuo, no un interrogatorio. Usa una mezcla de preguntas situacionales (¿qué harías si…?) y de comportamiento pasado. Además, graba la entrevista (con permiso) para revisar después en equipo. Esto ayuda a eliminar sesgos como el efecto halo. Y no olvides el feedback posterior: si el candidato no es seleccionado, darle un retorno breve mejora tu reputación. La entrevista es una herramienta, no un fin.


