
La medición del empleo en México se basa principalmente en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que realiza el INEGI cada trimestre. Esta encuesta clasifica a la población en ocupada, desocupada y económicamente inactiva, y calcula la Tasa de Desocupación (TD) como el porcentaje de personas que buscan trabajo activamente pero no lo encuentran. Además, se utiliza la Tasa de Informalidad Laboral (que incluye a quienes trabajan sin social ni contrato) y la Tasa de Subocupación (personas ocupadas que buscan horas adicionales). Estos indicadores se complementan con datos de afiliación al IMSS y el número de trabajadores registrados. A continuación, presento una tabla con los principales indicadores:
| Indicador | Descripción | Fuente |
|---|---|---|
| Tasa de Desocupación | % de la PEA que busca empleo y no tiene | ENOE |
| Tasa de Informalidad Laboral | % de ocupados en sector informal o sin seguridad social | ENOE |
| Tasa de Subocupación | % de ocupados que trabajan < 35h/semana y desean más | ENOE |
| Trabajadores afiliados al IMSS | Número de asalariados registrados | IMSS |
Desde mi experiencia siguiendo estos datos, un punto clave es que la Tasa de Desocupación en México suele ser baja (alrededor del 3-4% en 2025), pero la informalidad ronda el 55%, lo que refleja un mercado laboral con alta precariedad. Para entender realmente la salud del empleo, hay que mirar la combinación de todos estos indicadores, no solo la tasa de paro.

En mi trabajo diario como responsable de selección, comparo los datos de empleo de México con los de España. Allí usan la ENOE y aquí la EPA. La diferencia más notable es la informalidad: en México, más de la mitad de la población ocupada está en el sector informal, algo que apenas se ve en España. Eso hace que las cifras de desempleo no cuenten toda la historia. Por ejemplo, mientras la tasa de paro española puede ser del 12%, la mexicana del 3% parece baja, pero si sumas la precariedad, el panorama cambia. Para mí, es clave fijarse en la calidad del empleo más que en el número de ocupados.

Mido el empleo en México desde mi experiencia como joven recién titulado que busca su primer trabajo. Lo que veo es que las encuestas oficiales no reflejan bien lo que siento en la calle. La ENOE dice que la tasa de desempleo es baja, pero muchos de mis amigos están en prácticas no remuneradas o trabajan por horas sin contrato. El INEGI los clasifica como ocupados, pero no tienen estabilidad. Para mí, la métrica real es si consigues un empleo que te permita independizarte. Los datos de afiliación al IMSS son más útiles: si no estás dado de alta, eres invisible.

Desde mi perspectiva como empresario con operaciones en ambos países, la medición del empleo en México me resulta útil para tomar decisiones de contratación. Uso los datos del IMSS como indicador adelantado: cuando suben las afiliaciones, sé que hay más demanda. La ENOE me da una visión general, pero me fío más de las cifras de formalidad. Para un negocio, la Tasa de Informalidad es un riesgo: si el mercado tiene muchos informales, la competencia es desleal. Además, la Tasa de Subocupación me indica si hay trabajadores dispuestos a aceptar jornadas parciales, algo que aprovecho en temporadas altas.

He vivido los cambios en la medición del empleo en México durante décadas. Antes se usaba la Encuesta Nacional de Empleo, que solo daba una tasa de desempleo, pero ahora con la ENOE tenemos más detalles, como la informalidad y la subocupación. Eso es bueno, porque antes el paro parecía bajísimo, pero escondía a millones en la economía sumergida. Lo que echo de menos es un indicador de calidad de vida laboral: ¿cuánto gana la gente realmente? ¿Tienen prestaciones? Los datos actuales no cuentan si el sueldo alcanza para vivir. Para mí, lo más importante es que el empleo sea digno, no solo que exista.


