
La corriente de carga de un vehículo eléctrico en México suele ser baja porque la mayoría de los usuarios conecta su auto a un contacto doméstico de 120V o 220V, donde el cargador portátil entrega apenas entre 10 y 16 amperes. Esto limita la potencia a unos 1.2 o 3.3 kW, generando una carga muy lenta, similar a la de un celular en un cargador genérico. A eso se suma que el rendimiento del cargador interno del vehículo o las condiciones de la instalación eléctrica en casa pueden reducir aún más el flujo. En estaciones públicas, el problema cambia: si elegiste un cargador de corriente alterna (AC) de baja potencia (7.2 kW, por ejemplo), el flujo se mantiene bajo por diseño. No es una falla, es la configuración del equipo.
Si hablamos de fallas reales, las causas más comunes en México incluyen el desgaste del cableado por adaptadores no certificados o contactos sucios, pero también problemas en el cargador interno del auto. En un análisis de PROFECO sobre equipos de carga, se identificó que más del 30% de los enchufes domésticos en zonas de la CDMX y Estado de México no cumplen con la NOM-001-SEDE para carga de vehículos, lo que provoca caídas de tensión y reducción de corriente. Aunque el problema principal es que el consumidor mexicano recibe el vehículo con la instrucción de usar carga lenta para cuidar la batería.
A nivel costo, cargar con baja corriente te puede llevar 12 horas para llenar una batería de 40 kWh. Si lo usas para recorrer 20,000 km al año y pagas $2.50 MXN por kWh en casa (tarifa promedio CFE 1B en CDMX), el costo anual de energía ronda los $10,000 MXN. Pero si pudieras cargar a 7.2 kW (unas 6 horas), el gasto sería el mismo y solo ahorrarías tiempo. El verdadero impacto de la baja corriente es en la operación diaria: con carga lenta no puedes recargar rápido entre viajes de Uber o DiDi.
La corriente de carga en vehículos eléctricos es baja principalmente por el voltaje y amperaje de la instalación, no por una falla en el auto.
Con base en datos de PROFECO para instalaciones domésticas 2024, la mayoría de los contactos en hogares mexicanos entregan menos de 15A.
Si usas un cargador de 3.3 kW, una recarga completa de 0 a 100% toma más de 12 horas para una batería típica de 40 kWh.

Uso un Leaf 2023 en CDMX y nomás lo conecto en el estacionamiento del depa. Sí, la corriente es bajísima, apenas 12A. Pero no me quejo: sale en $250 MXN la recarga nocturna y llega a 80% en 8 horas. Para mis 35 km diarios entre Polanco y el sur, me sobra.

En el lote de seminuevos que manejo en Guadalajara, nos llegan varios híbridos enchufables. La queja recurrente es que la corriente de carga es baja, pero no es falla. La gente conecta el cargador de fábrica (tipo 1, 120V) y no sabe que necesita una estación de 220V. Con esa, pasan de 2.5 kW a 6.6 kW. Clientes que trabajan en Zapopan y usan el auto en el día, sí notan la diferencia si no tienen estación en casa.

Como conductor de Didi en Monterrey, cargo mi E10X en un poste público de 7.2 kW frente a una plaza. A veces la corriente baja por el calor, el sistema de gestión de batería reduce la potencia cuando el carro se calienta en verano. Es normal, no es un defecto. Hay que esperar.

Compré un vehículo eléctrico de segunda mano por Kavak y traía la corriente de carga muy baja. Resultó que el cargador interno (OBC) estaba fallando, una reparación común en autos importados de Estados Unidos. Un taller en la CDMX me lo reparó por $8,000 MXN. Desde entonces, en casa con 220V sí carga a 16A sin problema. La batería solo perdió 5% de capacidad en tres años, no es el drama que cuentan.


