
La razón por la que muchas personas no se inclinan al girar en una moto eléctrica o bicicleta eléctrica no es que el vehículo no pueda hacerlo, sino que el conductor no ha aprendido a transferir el peso correctamente. En México, donde las calles de la CDMX o el Estado de México tienen topes constantes y curvas cerradas en Periférico o Circuito Interior, dominar la inclinación es clave para evitar caídas. Al girar, el cuerpo debe acompañar el ángulo de la moto para contrarrestar la fuerza centrífuga; si te quedas rígido, el vehículo tiende a enderezarse y salirse de la trayectoria. Según un estudio de la SICT sobre movilidad en zonas urbanas (2024), más del 60% de los accidentes en dos ruedas ocurren en curvas a baja velocidad por falta de técnica de inclinación. La práctica recomendada es empezar a muy baja velocidad, unos 10-15 km/h, y soltar ligeramente el pie del lado hacia el que giras para rozar el suelo como apoyo, algo que muchos repartidores en CDMX usan a diario.

En mi experiencia manejando una moto eléctrica en Guadalajara, la clave está en soltar el miedo. Las primeras veces me quedaba tieso y casi me voy al piso en un retorno de López Mateos. Aprendí a inclinarme poquito a poco, como si fuera una extensión de la moto. Ahora hasta en peraltes de la carretera a Chapala voy tranquilo. La práctica constante es lo que funciona.

Soy repartidor en CDMX y uso una bicicleta eléctrica para entregas en la colonia Condesa. Al principio, las curvas cerradas de las calles con árboles me daban pánico. Un truco que me enseñó un compa es meter la cadera hacia adentro del giro y mantener el torso recto, no inclinar todo el cuerpo. Eso da más estabilidad. También reviso que la llanta tenga buen dibujo, porque con el pavimento mojado de la temporada de lluvias, patinas más.

En Monterrey, con el tráfico pesado de la avenida Constitución, inclinarse al girar en un semáforo te salva de un golpe. Yo uso una moto eléctrica para ir al trabajo y al principio no me animaba. Ahora ya sé que si no me inclino, la rueda trasera pierde tracción. Es cuestión de soltar la tensión en los hombros y dejar que la moto haga su trabajo.

Los que rentamos motos eléctricas en zonas turísticas de Quintana Roo vemos que los turistas siempre giran rígidos. Les digo que imaginen que van en una bicicleta normal, no una nave espacial. La inclinación natural del cuerpo, unos 15 grados en curvas suaves, es suficiente. Si se asustan, mejor que bajen la velocidad antes de la curva, no durante. Con 10 km/h hasta un niño puede hacerlo bien.


