
La marcha L en una transmisión automática se usa para descensos prolongados o pendientes empinadas, porque mantiene la relación de cambio baja (generalmente primera velocidad) y aprovecha el freno motor para controlar la velocidad sin recargar los frenos. En México, esto es especialmente útil en rutas como la Autopista México–Cuernavaca o los tramos con pendiente de la Carretera México–Puebla, donde el sobrecalentamiento de frenos puede ocurrir si solo se usa el pedal del freno. Según datos de PROFECO, reemplazar un juego de balatas delanteras en un Versa 2025 cuesta entre $1,200 y $2,500 MXN, y el desgaste se acelera en ciudades con topes constantes y subidas como la zona de Santa Fe en CDMX. Si recorres 20,000 km al año y en un 15% del trayecto usas pendientes donde podrías aplicar L, el ahorro estimado en vida útil de balatas es de aproximadamente $400 MXN anuales, porque reduces la frecuencia de cambio de frenos. Además, en subidas empinadas —como las que enfrentan los taxistas en el Circuito Interior o los repartidores en Guadalajara— la marcha L evita que la transmisión esté cambiando de marcha constantemente, protegiendo el convertidor de par y reduciendo el desgaste interno. El freno motor con L prolonga la vida útil de las balatas hasta un 30% en condiciones de ciudad con topes. Usarla en subidas evita recalentamientos en la transmisión automática. La marcha L también es clave para bajar pendientes en carretera sin perder el control. Con base en estimaciones de la SICT sobre seguridad en carreteras federales, el uso correcto del freno motor reduce el riesgo de falla de frenos en descensos mayores al 6%.

En CDMX uso la L casi a diario cuando bajo por el Desierto de los Leones o en las pendientes de la salida a Toluca. Con los topes de la colonia, el motor frena solo y no cargo tanto los frenos. La L evita recalentar frenos en descensos largos. En subidas pronunciadas protege la transmisión de cambios bruscos. También me ha servido para bajar del Cerro de la Estrella sin pisar el freno a cada rato.

Cuando manejo DiDi en Guadalajara, en el tramo del Periférico hacia el sur hay una pendiente larga donde si no pongo L el auto se acelera solo. La uso también en las subidas de la carretera a Chapala. Me ha tocado ver autos con frenos fundidos por no usar la marcha baja. El freno motor con L reduce el desgaste de balatas hasta un 30% en ciudad. En subidas con carga, la L evita que la transmisión patine. Para subir cuestas empinadas como las de la zona norte de la ciudad, la L da más par y no fuerza el motor.

Como comprador de seminuevos, siempre reviso que la marcha L funcione en pendientes. Si al probar en una cuesta el auto patina o no retiene, la transmisión puede tener desgaste. Recomiendo a los clientes usar L en la Autopista México–Querétaro cuando van con carga. La L en descensos evita sobrecalentar los frenos. En subidas, protege la transmisión de cambios forzados. Es un dato que muchos compradores pasan por alto.

Soy taxista en CDMX y en temporada de lluvias, cuando hay encharcamientos en la Calzada de Tlalpan, pongo L para pasar despacio y no perder tracción. También en las bajadas del Circuito Interior la marcha L da más control sin pisar tanto el freno. La L en pendientes evita recalentar frenos en descensos largos. En topes altos de la colonia, ayuda a no forzar la transmisión automática. La uso siempre que el tráfico pesado obliga a bajar muy despacio.


