
Si agregaste demasiado anticongelante al depósito, lo primero es extraer el exceso con una jeringa o perilla hasta que el nivel quede entre las marcas MIN y MAX, porque al calentarse el motor el líquido se expande y puede salir por la válvula de presión, dañando mangueras, sensores o incluso el cableado eléctrico. En CDMX, donde el tráfico del Periférico y el Circuito Interior sube la temperatura del motor con frecuencia, ese rebalse es más probable y puede manchar componentes del compartimiento. La PROFECO recomienda revisar el nivel de refrigerante cada mes con el motor frío, y advierte que usar un anticongelante inadecuado o demasiado concentrado (más del 60% de etilenglicol) reduce la capacidad de transferencia de calor y provoca sobrecalentamiento.
Si no retiras el exceso, el líquido derramado sobre el block o las mangueras puede acelerar la corrosión en juntas y conectores, especialmente en autos como el Versa o el Chevrolet Aveo que usan mangueras de plástico vulcanizado. En mi experiencia atendiendo talleres en el Estado de México, cada vez que un cliente llega con el tapón del depósito roto o con el sensor de nivel fundido, suele ser por acumulación de presión por exceso de refrigerante. El costo de reemplazar el sensor en un Jetta 2023 ronda los $1,200 MXN en agencia, sin contar mano de obra.
Cálculo estimado de pérdida por exceso:
Anticongelante Premium 91 octanos (concentrado): ~$180 MXN por litro.
Si quedan 0.3 L de más que se tiran al purgar: $54 MXN tirados.
Si además se daña un sensor de temperatura ($600 MXN) y una manguera ($400 MXN): el descuido cuesta más de $1,000 MXN.
Nivel correcto: entre MIN y MAX en frío.
Presión máxima del sistema: 1.0–1.5 bar según NOM-041-SEMARNAT.
Frecuencia de revisión: cada 20,000 km o antes si hay pérdidas.
Los datos de presión y norma los publica la Secretaría de Economía en el catálogo de estándares automotrices.

Una vez, en mi Kicks 2022, le puse medio litro de más después de un viaje a Querétaro, y al día siguiente en la autopista México–Puebla vi vapor saliendo del capó. Tuve que parar en una caseta, esperar a que se enfriara y usar un popote para succionar el exceso con cuidado. Desde entonces solo echo hasta la marca MAX y reviso con el motor frío, sobre todo en temporada de lluvia en CDMX donde el motor tarda más en estabilizarse.

En el taller he visto muchos clientes asustados porque el anticongelante se les sale por el depósito de expansión. En autos como el Virtus o el Toyota Corolla, si el nivel está muy arriba, la válvula de alivio empieza a gotear y luego se traba, y reemplazar todo el conjunto cuesta unos $1,500 MXN. Lo más práctico es usar una jeringa de 60 ml que venden en farmacias, quitar el sobrante, y listo. El anticongelante derramado mancha y atrae tierra en los topes.

Manejo DiDi en Guadalajara con un MG5 y el calor es pesado. Una vez un compañero le echó anticongelante hasta el tope pensando que así no se sobrecalentaba, y a los dos días le falló el sensor de temperatura del radiador. En este clima húmedo, el exceso se evapora más rápido y deja residuos que tapan las mangueras finas. Mejor revisar siempre con el motor frío y no pasar de la línea superior.

Cuando compro seminuevos en el lote, lo primero que veo es el nivel del anticongelante. Si está por encima del MAX y además tiene manchas blancas en el tapón, sospecho que el dueño anterior le metió demasiado o usó agua de la llave. Eso me ha salvado de comprar autos con el radiador perforado, como pasó con un Onix 2021 que al final necesitó cambio de radiador completo, casi $3,800 MXN. Lo barato sale caro.


