
Se llama faldón lateral o side skirt. En México, esta pieza de plástico va montada justo debajo de la puerta, entre el estribo y el panel de la carrocería. Su función principal no es solo estética: ayuda a canalizar el flujo de aire para reducir la resistencia aerodinámica, lo que puede traducirse en un ahorro pequeño pero real de combustible en carretera. También protege la pintura y la lámina de piedras, topes mal nivelados y la gravilla que levantan los camiones en autopistas como la México–Querétaro.
De acuerdo con la Secretaría de Economía y su clasificación de autopartes para el mercado nacional, este componente entra en la categoría de molduras exteriores. Un faldón lateral original para un Sentra 2025 cuesta entre $1,500 y $3,000 MXN en agencia, mientras que uno genérico puede salir por $600 MXN, aunque el ajuste no siempre es perfecto. Según PROFECO, instalar faldones laterales sin seguir las especificaciones del fabricante puede anular la garantía de la carrocería en algunos modelos.
Aquí va un cálculo rápido para ponerlo en contexto: si tu auto rinde 12 km/l en autopista con gasolina Magna de 87 octanos (a $24 MXN/litro) y recorres 20,000 km al año, gastas $40,000 MXN en combustible. Un faldón bien diseñado puede mejorar el coeficiente aerodinámico en 0.02, lo que, según pruebas de túnel de viento en autos como el Volkswagen Jetta, eleva el rendimiento a 12.5 km/l. El gasto anual baja a $38,400 MXN, un ahorro de $1,600 MXN. En tres años recuperas la inversión del faldón original, sin contar que evitas reparaciones por golpes en la parte baja de la puerta.

En mi Versa 2023 el faldón lateral se desprendió en un tope de la colonia Del Valle. Lo llevé con un hojalatero y me dijo que los tornillos de fábrica son muy débiles. Lo fijé con abrazaderas de plástico y ya no ha vuelto a soltarse. Un amigo con un Chevrolet Onix perdió el suyo en el Periférico por las vibraciones. Si no lo arreglas rápido, entra tierra y agua al umbral y se oxida la lámina.

Como mecánico en un taller de la México–Puebla, te digo que el faldón lateral no es solo adorno. Le he visto salvar la pintura de un K3 contra un bache enorme en la carretera a Pachuca. Lo malo: cuando lo cambian por uno genérico de $500, el plástico se vuelve quebradizo con el sol. Los originales de agencia traen un refuerzo de goma que amortigua los impactos. Siempre reviso que los clips de sujeción estén completos, porque si falta uno, el faldón empieza a batallar a los 110 km/h.

Manejando DiDi en Guadalajara, los faldones laterales de mi Corolla se rayaron con una banqueta alta al estacionar en la Zona Rosa. Ya los traigo así desde hace ocho meses y no pasa nada, pero cuando revisan el auto en la verificación de SEMOVI Jalisco no se fijan en eso. Lo que sí es que en la lluvia el agua corre mejor por ahí y no salpica tanto los zapatos al subir.

En el lote donde trabajo, un auto con faldones laterales originales se vende hasta $5,000 MXN más caro que uno sin ellos, sobre todo en modelos como el 3 o el Volkswagen Taos. Los compradores piensan que le da un toque deportivo y que está mejor cuidado. Un MG5 sin ese plástico abajo se ve como si le faltara algo. Eso sí, si están rotos o mal pintados, mejor quitarlos antes de poner el auto en venta.


