
FR significa “Front-engine, Rear-wheel drive”, es decir, motor delantero y tracción trasera. En México, esta configuración no es la más común para autos compactos de uso diario, pero sí la encuentras en camionetas pick-up como la Hilux, la Nissan NP300 y en algunos sedanes de lujo o deportivos. La ventaja principal es que el motor se coloca de forma longitudinal, lo que permite un mejor equilibrio de peso entre los ejes delantero y trasero. Muchos autos con tracción trasera logran una distribución de peso cercana al 50:50, lo que reduce tanto el subviraje como el sobreviraje en curvas. Sin embargo, el sistema es más caro de fabricar y mantener: el motor envía la potencia a la caja, luego a un eje de transmisión (cardán) y al diferencial trasero, que reparte la fuerza a las ruedas traseras mediante semiejes. Esta complejidad adicional se refleja en el precio de compra, el costo de refacciones y la mano de obra. Según datos de PROFECO, el mantenimiento de un sistema de tracción trasera puede ser hasta 15% más caro que uno de tracción delantera en modelos similares de gama media. Además, la SICT recomienda revisar el diferencial y las flechas cada 40,000 km o antes si circulas en caminos con topes y baches frecuentes, como los que hay en la CDMX y el Estado de México.
| Configuración | Distribución de peso típica | Costo de mantenimiento anual estimado |
|---|---|---|
| FR (Tracción trasera) | 50:50 a 55:45 | $8,500 – $12,000 MXN |
| FF (Tracción delantera) | 60:40 a 65:35 | $6,500 – $9,000 MXN |
Para un cálculo de costo total de propiedad (TCO) con un modelo como la Toyota Hilux 2024, con precio de $550,000 MXN, un gasto anual de $12,000 MXN en mantenimiento, $42,000 MXN en combustible (Magna 87 octanos, 20,000 km al año), $8,000 MXN en seguro, $6,000 MXN en tenencia y refrendo, y un valor de reventa estimado de $350,000 MXN a 5 años, el costo total por kilómetro es de aproximadamente $3.50 MXN. Esto significa que cada 10,000 km recorridos, el propietario invierte cerca de $35,000 MXN solo en operar el vehículo.

Tracción trasera en ciudad no es tan ágil como una delantera, pero en carretera la Hilux se siente mucho más estable. En mi caso, manejo una NP300 2023 para trabajo de carga en la CDMX, y con el tráfico del Periférico, el rendimiento baja a 9 km/l usando Magna. Eso sí, para subir a Toluca o pasar por baches pesados, la tracción trasera nunca se queda.

Un amigo tiene un Jetta con tracción delantera y yo un Corolla con FR, y en autopista México–Querétaro noto mejor aplomo en las curvas, aunque en lluvia de la temporada de huracanes hay que tener cuidado porque el tren trasero puede patinar si vas muy rápido. La ventilación del diferencial ayuda a no sobrecalentar, pero el mantenimiento es cada 40,000 km o dos años.

Uso gasolina Regular de 87 octanos desde que compré el auto, y en carretera de Monterrey a Saltillo me da hasta 15 km/l. Pero en la ciudad, con el aire acondicionado encendido todo el día, no pasa de 11 km/l. Tracción trasera es más divertida, pero no es para todos.

En un taller de Puebla me dijeron que la tracción trasera gasta más en llantas porque las traseras se desgastan más rápido. He visto que en los lotes de seminuevos en Mercado Libre, los autos FR como la 2 de generación anterior se venden más baratos porque la gente prefiere tracción delantera para ahorrar en gasolina. Pero si buscas durabilidad, no hay como una Hilux.


