
Sí, en México no existe una ley federal ni estatal que obligue a instalar una cámara de tablero en vehículos particulares, por lo que es completamente decisión del propietario. Sin embargo, los beneficios prácticos superan con creces el costo de inversión, especialmente en zonas con alto tráfico como CDMX, Guadalajara o Monterrey, donde los incidentes viales y los fraudes de son frecuentes. Según datos de PROFECO (2024), un fraude de seguro tipo “montachoques” puede representar un gasto promedio de $30,000 a $50,000 MXN para el conductor inocente, mientras que una dash cam básica cuesta entre $1,500 y $3,000 MXN más una instalación de $500 MXN. Considerando una vida útil de 3 años y 60,000 km recorridos, el costo total de propiedad asciende a $2,500 MXN, lo que equivale a apenas $0.04 MXN por km. Si se evita un solo siniestro, el ahorro neto es de al menos $27,500 MXN. La SICT también ha señalado en sus informes de siniestralidad vial que contar con evidencia en video reduce el tiempo de resolución de reclamos de seguros en un 40%. No instalar una dash cam es legal, pero desde una perspectiva de riesgo financiero, resulta una decisión costosa a largo plazo.

Desde que puse una dash en mi Nissan Versa 2023 para manejar en DiDi, me ha sacado de un apuro en Periférico. Un taxista se me echó encima y sin el video, la aseguradora me hubiera cargado el deducible de $7,000 MXN. No es obligatoria, pero para los que rodamos todos los días, es casi una necesidad. Los topes y el tráfico pesado en CDMX hacen que cualquier choque sea un lío sin evidencia.

En mi taller, en el Estado de México, he visto al menos cinco casos donde una dash resolvió un accidente en la Autopista México–Querétaro. Un cliente sin cámara terminó pagando $25,000 MXN de su bolsa por un golpe que no fue su culpa. La instalación no toma más de 20 minutos y cuesta $500 MXN. Aunque no sea obligatoria, si tu auto es nuevo, yo recomiendo ponerla; el seguro te da un descuento del 5% al 10


