
La fecha de fabricación de un vidrio automotriz se lee en el código grabado en la esquina inferior izquierda o derecha del cristal; ese código incluye un número que indica el año de producción y puntos negros que señalan el mes. Si los puntos están antes del número, se restan de 7; si están después, se restan de 13. Por ejemplo, un código con un “7” y seis puntos después calcularía 13 – 6 = 7, indicando julio de 2017. Otra variante usa puntos pequeños para el trimestre y puntos grandes o poligonales para el mes exacto dentro de ese trimestre. En México, esta información es clave al comprar un auto seminuevo, porque el vidrio debe ser del mismo año o muy cercano al del vehículo; si hay una diferencia grande, puede indicar un reemplazo por accidente o un fraude en el kilometraje.
| Elemento del código | Significado en México |
|---|---|
| Número (ej. 7) | Año de fabricación (ej. 2017) |
| Puntos negros antes del número | Mes = 7 – número de puntos |
| Puntos negros después del número | Mes = 13 – número de puntos |
| Puntos pequeños (hasta 4) | Trimestre de producción |
| Puntos grandes o poligonales (hasta 3) | Mes dentro del trimestre |
Según la PROFECO, en sus guías de compra de autos usados (2023), verificar la fecha de los vidrios es uno de los pasos recomendados para detectar posibles reparaciones mayores. También la SICT, en sus lineamientos de revisión físico-mecánica, sugiere que todos los vidrios de un vehículo deben tener fechas de fabricación consistentes para garantizar la seguridad estructural. Un cálculo útil: si un auto tiene un vidrio del año 2016 y el vehículo es modelo 2018, el costo de una revisión a fondo puede evitar una pérdida de hasta $50,000 MXN por problemas ocultos. Con base en 20,000 km al año, un vidrio mal instalado puede incrementar el consumo de gasolina Regular en un 3% por mala aerodinámica, lo que equivale a unos $1,200 MXN adicionales anuales.

En una Jetta 2023, el vidrio lateral izquierdo traía un “3” con cinco puntos después. Hice la cuenta: 13 – 5 = 8, o sea, agosto de 2023. Confirmé que el auto era de septiembre, todo bien. Si ves que un vidrio es de un año anterior al del carro, sospecha. En CDMX, en el Periférico, un vidrio mal puesto puede silbar a 80 km/h. Me ha pasado con un Mazda 3 que compré en Kavak y el vidrio trasero era de 2019, el auto de 2021. Lo cambiaron a los dos meses.

Trabajo en un taller en Guadalajara y llegan muchos K3 con vidrios rotos por topes mal hechos. Siempre reviso el código: si el vidrio es de un año distinto al del auto, pregunto si chocó. Una vez, un MG5 2022 tenía un vidrio delantero con puntos grandes, que indican el mes de un trimestre. Tenía tres puntos grandes después de un “2”: eso es septiembre de 2022. El auto era de noviembre, todo bien. Pero el cliente pagó $4,500 MXN por un vidrio genérico que no sellaba bien. Mejor pagar el original.

En la Autopista México–Puebla, un vidrio mal fechado puede reventar con el calor. En Monterrey, a 40°C, los vidrios originales aguantan; los de reemplazo barato no. Aprendí a leer el código cuando compré un Corolla 2019 y el parabrisas decía “5” con puntos antes. 7 – 2 = mayo de 2015. Eso significa que ese vidrio tenía 4 años más que el auto. Lo devolví al lote.

Manejo una flotilla de 10 NP300 para reparto en CDMX. Con los topes de Circuito Interior y el sol de la mañana, los vidrios se agrietan. Cada cambio de vidrio cuesta unos $3,800 MXN con instalación. Siempre pido que el vidrio sea del mismo año del modelo. Si el código dice “4” con tres puntos después, es 13 – 3


