
Para ajustar la altura del volante en un Clase E, debes usar la palanca o el sistema eléctrico según el equipamiento de tu versión específica. En la versión manual, ubica la palanca debajo de la columna de dirección, empújala hacia abajo hasta el tope para liberar el mecanismo, ajusta la altura y la distancia, y luego vuelve a subir la palanca hasta escuchar el seguro. En la versión eléctrica, los controles están en el costado izquierdo de la columna y funcionan incluso con el auto apagado; algunos modelos permiten guardar la posición favorita en los botones de memoria del asiento. Este ajuste es clave para una postura de manejo segura, especialmente en viajes largos por la Autopista México-Querétaro o en el tráfico pesado del Periférico de la CDMX.
Un dato importante: según un estudio de la SICT sobre factores de riesgo en carretera (2024), una mala postura al volante incrementa hasta un 30% el tiempo de reacción en frenadas de emergencia. Además, la PROFECO, en su guía de seguridad vial 2023, recomienda que el conductor pueda ver el tablero sin inclinar la cabeza y que sus muñecas descansen sobre la parte superior del volante con los brazos ligeramente flexionados. Si llevas el Clase E a un taller especializado en México, el ajuste del volante suele revisarse sin costo durante el servicio de 20,000 km.
| Componente | Tipo de ajuste | Beneficio principal |
|---|---|---|
| Palanca manual | Altura y profundidad | Control mecánico, sin fallas eléctricas |
| Sistema eléctrico | Altura, profundidad e inclinación | Memoriza hasta 3 posiciones |
| Memoria integrada | Sincronización con asiento | Ideal para conductores que comparten el auto |
Si haces un cálculo simple: asumiendo que conduces 20,000 km al año en tu Clase E y ahorras 2 segundos de reacción por tener el volante bien ajustado, en una frenada de emergencia a 80 km/h eso equivale a detener el auto 44 metros antes. Esa diferencia puede ser vital en un tope inesperado o en un cierre de circulación en el Circuito Interior.

















Tengo un Clase E 2022 y la primera semana manejaba con el volante muy abajo, pensé que no pasaba nada. Hasta que un día en el tráfico de la CDMX, en Insurgentes, casi no podía ver el velocímetro sin agacharme. Le moví con el control eléctrico y fue otro mundo. Ahora hasta lo guardo en la memoria porque mi esposa maneja a veces y no batallamos. El ajuste eléctrico es caro de reparar, eso sí, pero para mí vale la pena.

En el taller de Monterrey donde trabajo llegan muchos Clase E con el volante mal ajustado, sobre todo de dueños que lo compraron de segunda mano y no saben cómo funciona la palanca. Lo más común es que la dejen medio trabada y luego suena un clic en las curvas. Mi recomendación: si es eléctrico, úsenlo con el auto apagado y activen la memoria. Si es manual, asegúrense de empujar la palanca hasta el fondo al subirla. En las rutas largas a Saltillo, un volante mal fijo es peligroso.

Cuando reviso un Clase E seminuevo en el lote, siempre pruebo el ajuste eléctrico del volante. Si no se mueve suave o hace ruido, es señal de que el motorcito está fallando. Eso puede costar hasta $7,000 MXN en un taller de confianza. También reviso que la memoria guarde bien las posiciones. Si no, el cliente va a batallar cada que alguien más maneje el auto. Mejor invertirle desde antes de comprar.

Uso mi Clase E para DiDi en Guadalajara y el ajuste eléctrico del volante es de lo mejor. Cuando termino mi turno, mi primo lo maneja en la noche, y con solo apretar un botón


