
No es seguro circular con un tornillo de rueda roto, aunque los cuatro restantes sujeten la llanta, la distribución de la fuerza se vuelve desigual y el riesgo de que se aflojen más o se dañe el cubo aumenta con cada bache o tope en las calles mexicanas. Según recomendaciones de la SICT (Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes) sobre vial, ningún vehículo debe operar con herrajes faltantes en el sistema de rueda, y PROFECO ha documentado en sus guías de mantenimiento que el desgaste irregular de los pernos es una causa frecuente de fallas en carretera.
Si decides mover el auto, hazlo a menos de 40 km/h, no a 100 km/h como a veces se dice, porque en vialidades como el Periférico o la Autopista México–Querétaro un bache a esa velocidad puede desprender la llanta. Un cálculo simple: reemplazar un perno en taller cuesta entre $150 y $300 MXN, más la mano de obra; en cambio, una grúa local en CDMX cuesta alrededor de $800 MXN por 10 km, y si el perno roto daña el tambor o el cubo, la reparación sube a $2,500 MXN o más.
El costo operativo por kilómetro de manejar con un perno menos es difícil de cuantificar, pero el riesgo de un accidente o de dañar la suspensión supera cualquier ahorro inmediato.
Nunca es buena idea conducir con un perno roto.
La SICT sugiere detener el vehículo y solicitar asistencia.
El ahorro de minutos no justifica una reparación mayor.

Una vez se me rompió un perno en el Circuito Interior, justo en hora pico. Los otros cuatro aguantaron, pero el volante vibraba horrible y sentía la llanta como si fuera a saltar en cualquier tope. Llegué muy despacio a una vulcanizadora a 5 km, pero no lo vuelvo a hacer. Lo barato sale caro.

Como mecánico en un taller de la Narvarte, veo seguido autos que llegan con un perno roto y el resto casi suelto. La culpa la tienen los baches de la Ciudad de México y el mal apriete. Si falta un perno, la carga se concentra en los otros y se pandea el rin. Mi consejo: pide grúa, no vale la pena arriesgar una llanta o un accidente.

En mis viajes de DiDi por Guadalajara, si noto un perno flojo o roto, paro el coche y llamo al seguro. He visto compañeros que siguen manejando y terminan con la llanta zafándose en un tope. Perder media hora de viaje es mejor que perder el día entero con un choque.

Repartiendo en la zona de Monterrey–Saltillo, una vez me tocó manejar 20 km con un perno menos porque no había taller cerca. La llanta empezó a hacer un ruido metálico y al llegar vi que el rin estaba rayado. Ahora llevo siempre pernos de repuesto en la guantera. No se arriesguen, la prisa no vale.


