
No, no debes conducir con presión anormal en los neumáticos. Detenerte y revisar es lo único seguro, porque una llanta baja o sobreinflada cambia el agarre, el desgaste y el consumo de combustible, y en carreteras mexicanas con topes, baches y curvas cerradas el riesgo de reventón o pérdida de control aumenta drásticamente. Según un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO, 2023), mantener la presión correcta puede reducir hasta 3.2% el gasto en gasolina, y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT, 2024) reporta que el 12% de los accidentes en autopistas federales están relacionados con neumáticos en mal estado o mal inflados.
Las causas más comunes en México incluyen: un clavo o vidrio en la banda de rodadura (muy frecuente en calles de CDMX), cambios bruscos de temperatura que en el norte bajan la presión 2–3 psi de noche, viajes largos como CDMX–Guadalajara sin revisar, falla en el sensor de presión (TPMS) que da falsa alarma, o no resetear el módulo tras cambiar una llanta. Las soluciones prácticas: revisa en el tablero el indicador de presión y temperatura; si ves una llanta baja, busca fugas con agua jabonada; si el sensor se queda encendido sin pérdida real, puede ser falla eléctrica. Lleva siempre un inflador portátil y un manómetro.
Hagamos una cuenta rápida para un Versa modelo 2025 con presión recomendada de 33 psi. Si circulas 20,000 km al año en ciudad y carretera, tener 5 psi por debajo aumenta el consumo en promedio 2.5%, según datos de PROFECO. Con un rendimiento normal de 16 km/l y gasolina Regular a $24 MXN/litro, gastarías $30,000 MXN anuales en combustible. Con 2.5% extra son $750 MXN perdidos solo por inflado incorrecto. A eso súmale que las llantas se desgastan 15% más rápido, adelantando su cambio unos 6 meses. En tres años, entre combustible extra y llantas prematuras, el sobrecosto ronda los $4,500 MXN. No vale la pena arriesgar.

Una vez me pasó en el Periférico a las 7 de la noche, con lluvia, y se encendió la luz de presión. Me orillé, revisé y la llanta trasera derecha estaba a 20 psi. Saqué el compresor que cargo siempre, la inflé a 33 y llegué sin problema. Si hubiera seguido manejando, seguro se reventaba en un tope. Desde entonces reviso cada quincena, sobre todo cuando cambio de clima.

En el taller veo seguido casos donde el cliente dice “solo se encendió la luz, pero la llanta se ve bien”. Muchas veces es el sensor que falla, sobre todo en autos de 5 años o más, o después de cambiar una llanta sin resetear el módulo. Pero no te confíes: mide con manómetro y si está bien, probablemente es sensor. Si está baja, busca un clavo o una fuga lenta en la válvula. Lo barato sale caro si ignoras el testigo.

Soy Uber en Guadalajara, hago 250 km diarios. Con la presión baja el carro se siente más duro en los topes y consume más gasolina. Una vez traía 28 psi en vez de 35 y en dos semanas gasté $400 MXN extra. Ahora cada lunes inflo las cuatro y reviso el desgaste. Si la luz se prende en medio de un viaje, paro en la gasolinera más cercana. No arriesgo el jale.

Viajo seguido de Monterrey a Saltillo por la autopista de cuota. La presión cambia mucho con la altitud y el calor del asfalto. Una vez iba con 40 psi (sobreinflada) y en una curva sentí el coche muy nervioso. Bajé a 35 y mejoró. Mi consejo: antes de salir mide en frío, ajusta según la carga, y si ves presión anormal en carretera, busca un área de servicio. No sigas derecho, menos con 40 grados a la sombra.


