
La mayoría de las empleadas domésticas en España provienen de América Latina, especialmente de países como Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia, seguidas de mujeres de Europa del Este (Rumanía, Ucrania) y del norte de África (Marruecos). Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, el 62% de las trabajadoras del hogar en España son extranjeras, y de ese grupo, aproximadamente el 70% son latinoamericanas. Esta tendencia se explica por factores históricos, lingüísticos y económicos: la cercanía cultural, el idioma común y las redes migratorias ya establecidas facilitan la inserción laboral en este sector.
A continuación, una tabla con los principales países de origen y su porcentaje estimado sobre el total de empleadas domésticas extranjeras en España (2025):
| País de origen | Porcentaje estimado |
|---|---|
| Ecuador | 18% |
| Colombia | 15% |
| Perú | 12% |
| Bolivia | 10% |
| Rumanía | 8% |
| Marruecos | 7% |
| Ucrania | 5% |
| Otros | 25% |
Es importante señalar que la categoría de empleada doméstica incluye tanto a trabajadoras internas como externas, y que la formalización del empleo ha mejorado gracias a la regularización de 2022 y al aumento de inspecciones laborales. Sin embargo, persiste una importante bolsa de trabajo informal, especialmente entre mujeres recién llegadas. Conocer el origen de estas trabajadoras ayuda a diseñar políticas de integración y a mejorar las condiciones del sector.

Yo misma llegué de Perú hace siete años y empecé como empleada doméstica. En mi barrio de Madrid, casi todas las chicas que limpian casas son de Latinoamérica: colombianas, ecuatorianas, bolivianas… También he conocido a algunas rumanas y marroquíes, pero son menos. La mayoría venimos por la situación económica en nuestros países, y porque aquí hay demanda. Muchas tenemos familiares que ya trabajaban en esto y nos ayudaron a conseguir el primer empleo. La verdad es que no es fácil, pero al menos podemos enviar dinero a casa.

Llevo contratando empleadas del hogar desde hace diez años, primero para cuidar a mis padres y luego para la semanal. Casi todas las candidatas que he tenido eran de Ecuador o Colombia. Me parece que el perfil típico es una mujer de entre 30 y 50 años, con experiencia previa en el sector y un nivel de español excelente. También he tenido una señora de Rumanía que hablaba muy bien castellano, pero la mayoría son latinas. Creo que la confianza es clave, y el idioma ayuda mucho.

Desde el punto de vista legal, el origen de las empleadas domésticas en España está muy vinculado a los flujos migratorios y a los acuerdos de regularización. Las mujeres de países iberoamericanos tienen ventajas para obtener la nacionalidad tras dos años de residencia, lo que fomenta su llegada. En cambio, las trabajadoras de Marruecos o Rumanía enfrentan más barreras administrativas, aunque Rumanía es miembro de la UE y eso facilita la movilidad. Las políticas de integración laboral deberían centrarse en la formación y en la lucha contra la informalidad.

El fenómeno tiene una explicación clara: la demanda de cuidados en hogares españoles crece por el envejecimiento de la población, mientras que la oferta local de empleadas domésticas es insuficiente. Por eso las trabajadoras inmigrantes cubren el vacío. Latinoamérica es el principal origen porque comparte idioma y redes de apoyo, pero también hay un flujo importante de Europa del Este por la cercanía geográfica y la entrada en la UE. Si miramos al futuro, con la subida del salario mínimo y la mejora de derechos, es probable que más mujeres de África subsahariana empiecen a incorporarse.


