
La falta de empleo en Torreón se debe, sobre todo, a una estructura económica poco diversificada que depende demasiado de sectores tradicionales como la agricultura y la manufactura básica, mientras que las empresas locales no invierten lo suficiente en innovación ni en la atracción de talento joven. Yo mismo he estado buscando trabajo durante ocho meses y he visto que las ofertas son siempre las mismas: puestos temporales con salarios por debajo de los 1.200 euros y sin posibilidades de desarrollo. Las empresas de la zona apenas utilizan procesos de selección estructurados —como entrevistas por competencias o pruebas técnicas—, lo que hace que muchas personas cualificadas queden descartadas sin una justa. Además, el salario ofrecido no se ajusta al coste de vida real, y los empleadores no invierten en marca empleadora para atraer candidatos. Según un estudio de Infoempleo de 2025, Torreón tiene una tasa de paro juvenil del 28%, muy por encima de la media nacional. Para mí, la solución pasa por impulsar una reconversión sectorial y mejorar la transparencia en los procesos de selección, pero mientras tanto, muchos acabamos emigrando a ciudades más grandes.
| Indicador | Torreón (2025) | Media nacional |
|---|---|---|
| Tasa de paro juvenil | 28% | 18% |
| Salario medio ofertado | 22.000 € | 28.500 € |
| Empresas con procesos estructurados | 32% | 58% |

En mi opinión, el problema no es solo que no haya empleo, sino que las empresas de Torreón no saben cómo retenerlo. He visto a muchos compañeros formados irse a otras provincias porque aquí las ofertas son de baja calidad. Los procesos de selección son muy lentos y a veces ni siquiera responden. Si las compañías invirtieran en de talento y en planes de carrera, otra cosa sería. Pero mientras sigan contratando a dedo, no habrá cambio.

Desde mi experiencia como orientador laboral, creo que la falta de empleo en Torreón se debe a un desajuste entre la formación y la demanda. Muchos jóvenes estudian carreras con poca salida en la zona, mientras que los sectores que crecen —como la logística o la tecnología— no encuentran perfiles adecuados. Se necesita más colaboración entre institutos y empresas para ajustar la oferta educativa y mejorar la empleabilidad. Mientras no se haga, seguirá habiendo vacantes sin cubrir y parados sobrecualificados.

Yo llevo veinte años contratando gente en Torreón y lo que veo es que las empresas pequeñas no pueden competir con los salarios de las grandes ciudades. La retención del talento es un problema serio: formamos a un empleado y al año se nos va a Madrid o Barcelona. Por eso muchos negocios prefieren contratar temporalmente o no ampliar plantilla. Además, la burocracia local para abrir nuevos puestos de trabajo es muy pesada. Si no se mejoran los incentivos fiscales y la marca empleadora de la ciudad, esto no va a cambiar.

Llegué a Torreón hace tres años desde el norte de España y me sorprendió la poca oferta laboral en sectores modernos. Aquí la mayoría de los son en comercio o servicios básicos, y los sueldos no pasan de los 1.500 euros. He visto que las empresas apenas usan entrevistas estructuradas ni pruebas de habilidades, así que muchos candidatos buenos se quedan fuera. Para mí, la clave está en que las empresas locales necesitan profesionalizar sus procesos de selección y ofrecer condiciones atractivas. Mientras no lo hagan, la gente seguirá yéndose y Torreón perderá su mejor capital humano.


