
En mi experiencia trabajando con equipos de selección, he visto que el término "raza" se usa de forma incorrecta y hasta peligrosa en los procesos de contratación. La realidad es que no existe base científica para clasificar a las personas en razas; la genética moderna demuestra que las diferencias entre grupos humanos son mínimas y superficiales. Usar ese concepto en reclutamiento fomenta sesgos inconscientes y puede derivar en discriminación directa, algo que la legislación española (Ley 15/2022 de igualdad de trato) prohíbe explícitamente. En lugar de hablar de raza, los profesionales de RRHH deberíamos centrarnos en competencias, experiencia y valores del candidato. Si necesitamos recoger datos demográficos para políticas de diversidad, lo correcto es preguntar por origen étnico o cultural, no por raza, y siempre de forma voluntaria y anónima.
Para aclarar la confusión habitual, aquí una tabla comparativa:
| Concepto | Definición | Uso recomendado en selección |
|---|---|---|
| Raza | Clasificación obsoleta basada en rasgos físicos | No usar, carece de validez científica |
| Origen étnico | Identidad cultural, nacionalidad, lengua, tradiciones | Aceptable solo con fines de diversidad y consentimiento |
| Nacionalidad | País de ciudadanía | Relevante para permisos de trabajo, no para evaluar competencias |
Además, estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que los procesos que eliminan referencias a raza o etnia aumentan la objetividad y reducen la rotación. Por todo esto, es un término mal empleado que debemos erradicar del vocabulario de selección.

Una vez, en una entrevista, me preguntaron por mi raza y me sentí totalmente incómodo. No entendía por qué eso importaba para el puesto. Luego supe que en España la ley protege contra ese tipo de preguntas, pero el daño ya estaba hecho. El término "raza" solo sirve para etiquetar y excluir. En mi opinión, quien lo usa en selección demuestra que no está actualizado ni respeta la diversidad.

En mi empresa revisamos todos los anuncios de empleo para eliminar cualquier palabra que pueda sonar discriminatoria. "Raza" es una de las primeras que borramos. No solo porque es incorrecta científicamente, sino porque aleja a talento brillante que puede sentirse juzgado antes de mostrar sus capacidades. Preferimos hablar de "entorno cultural" o simplemente no preguntar. Los resultados: un equipo más variado y creativo.

Desde la psicología laboral, el problema del término "raza" es que activa estereotipos automáticos en quien entrevista. Incluso sin mala intención, el cerebro humano tiende a asociar rasgos físicos con supuestas habilidades, lo que se llama sesgo de afinidad. Usar esa palabra en un proceso de selección contamina la objetiva. Lo mejor es formarse en sesgos inconscientes y rediseñar las preguntas para que se centren en logros y competencias concretas.

Según la normativa española de igualdad de trato y no discriminación, el uso del término "raza" en un proceso de selección puede considerarse indicio de discriminación indirecta. Aunque no siempre implica una sanción automática, expone a la empresa a laborales y daños reputacionales. La jurisprudencia recomienda eliminar cualquier referencia a raza, color o ascendencia de las ofertas y entrevistas. En su lugar, hay que basar la selección en criterios estrictamente profesionales.


