
López Portillo es conocido, en el contexto laboral y económico actual, por haber sido el presidente bajo cuyo mandato se inició una masiva contratación en el sector público y paraestatal, un fenómeno que muchos citan al hablar de la expansión del empleo gubernamental en México. Su sexenio (1976-1982) coincidió con el auge petrolero, lo que permitió un crecimiento acelerado de la plantilla laboral en empresas como PEMEX, pero también dejó lecciones sobre la volatilidad del empleo basado en ciclos económicos efímeros. Hoy, quienes buscan estabilidad en el sector público deben considerar que los procesos de contratación, salarios y prestaciones están estrictamente regulados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el IMSS, no por ciclos políticos. Según datos del INEGI, el empleo en el sector público representaba cerca del 12% del empleo total en 2022, con esquemas de sueldo y prestaciones que suelen ser rígidos pero transparentes. Un puesto administrativo en el gobierno federal hoy podría tener un sueldo bruto mensual que varía según el nivel y la dependencia, pero con prestaciones de ley completas. La estabilidad laboral en el sector público está ligada a la plaza presupuestaria, no a la figura presidencial. Para un candidato, el valor real de un empleo en el sector público no es el nombre del mandatario en turno, sino la seguridad de un contrato base, antigüedad y acceso a servicios de salud y ahorro para el retiro. Un análisis de la OCDE México sobre empleo público destaca la formalidad de estos contratos, aunque también señala que la movilidad salarial es limitada comparada con el sector privado.

Mi papá entró a trabajar en una paraestatal en esos años, justo después de la universidad. Él siempre cuenta que en ese entonces era común que con un título te dieran plaza casi fija, pero el sueldo neto, aunque seguro, no subía mucho. Lo que valía la pena eran las prestaciones: IMSS, INFONAVIT, aguinaldo de 30 días y reparto de utilidades (cuando la empresa daba). Hoy es totalmente distinto. Yo mandé mi CV a una convocatoria de SEDENA el año pasado, el proceso duró como 5 meses, y al final ofrecían como $15,000 MXN brutos al mes para un perfil técnico, con todas las prestaciones de ley, sí, pero el salario se me hizo bajo para vivir en CDMX. La lección es que ya no hay esas contrataciones masivas de antes, ahora todo es por concurso y los sueldos los fija el tabulador, no hay negociación.

Como reclutador en una consultoría que trabaja con gobierno, te digo: cuando cambia la federal o estatal, siempre hay congelamiento de plazas nuevas y revisión de las vacantes. No es que despidan masivamente (eso sería un despido injustificado y conlleva liquidación), pero sí se frena la contratación. Los que ya están, con su plaza base, generalmente están seguros, pero los contratos por honorarios o de proyectos sí pueden no renovarse. Para un candidato, el timing es clave: aplicar en el último año de un gobierno puede ser más complicado.

En mi trabajo anterior, en un call center en Guadalajara que tenía un contrato con una dependencia federal, vi justo ese contraste. Nosotros éramos outsourcing, con sueldo neto de $9,500 al mes más bono por asistencia, pero sin las prestaciones completas de un trabajador de base del gobierno. Los empleados de base de la dependencia con la que trabajábamos tenían un sueldo similar, pero su vales de despensa, aportación al INFONAVIT y fondo de ahorro eran mucho mejores. A la hora de la verdad, su ingreso total mensual era como un 25-30% mayor. Acepté ese trabajo por la experiencia, pero para quedarse a largo plazo, no se compara. La verdadera herencia de esas épocas de expansión del estado no es un nombre, sino la creación de un sistema dual de empleo: planta base vs. contratación externa, donde los beneficios son totalmente distintos.

Soy recién egresado de contaduría en Puebla y he visto vacantes en oficinas gubernamentales en portales como OCC. Lo que noto es que piden muchos requisitos (CURP, RFC, NSS al día, título, cédula) para ofrecer sueldos que a veces no pasan de $13,000 MXN mensuales brutos. Mis compañeros que han entrado dicen que la ventaja es el horario fijo de lunes a viernes, casi nunca horas extra, y la estabilidad. Pero para pagar renta y gastos, muchos buscan un segundo ingreso o se van a la iniciativa privada, donde las comisiones pueden subir el sueldo neto considerablemente.


