
Sí, es una pregunta que puede parecer sencilla, pero en realidad es una de las más tramposas de cualquier proceso de selección. Si estás en una entrevista en 2026, los reclutadores ya no se conforman con respuestas genéricas como "quiero crecer profesionalmente" o "me interesa la empresa". Buscan algo más concreto y alineado con el puesto. En mi experiencia, la clave está en conectar tu experiencia con las necesidades específicas del rol, usando datos de tu trayectoria y mostrando que has investigado a fondo la compañía.
Por ejemplo, yo siempre empiezo mencionando dos o tres logros cuantificables que demuestran por qué encajo. Si el puesto requiere mejorar la retención de talento, puedo decir: "En mi anterior empleo reduje la rotación un 18% en dos años implementando un programa de desarrollo profesional". Eso da credibilidad. Luego enlazo eso con la misión de la empresa, usando su propio lenguaje. No olvides que los reclutadores quieren ver que entiendes sus desafíos actuales, no solo que leíste su web.
Aquí tienes una tabla con los motivos más valorados según estudios recientes del sector (datos de SHRM 2025):
| Motivo principal | % de reclutadores que lo considera clave |
|---|---|
| Ajuste cultural y valores compartidos | 67% |
| Habilidades técnicas específicas | 58% |
| Trayectoria de crecimiento en roles similares | 54% |
| Conocimiento del mercado y competidores | 41% |
| Pasión por la industria | 36% |
Como ves, la pasión sola no basta. Mi consejo es que prepares una historia breve pero sólida que una tu experiencia, los datos y el interés genuino por el puesto. Esa combinación marca la diferencia.

Pues mira, yo creo que lo mejor es ser honesto sin ser demasiado simple. Cuando me preguntan "¿por qué quieres este empleo?", no voy con rollos. Digo que he seguido la empresa desde hace tiempo, que me gusta cómo trabajan con tecnología y que tengo exactamente las ganas de aprender que ellos buscan. Además, menciono algo concreto de la oferta, como el proyecto de IA que están lanzando. Nada de frases hechas. Con eso basta.

A mi edad, después de quince años en el sector, no tengo tiempo para respuestas vacías. Lo que hago es vincular mi experiencia directa con los retos que ellos enfrentan. Hablo de resultados, de equipos que he liderado y de cómo puedo ayudar a escalar sus procesos. Un ejemplo: "En mi último puesto dupliqué la eficiencia del reclutamiento en seis meses". Eso les interesa más que cualquier declaración de intenciones.

Vengo de un ámbito completamente diferente, así que sé que tengo que explicar bien mi motivación. No digo "quiero cambiar de carrera" sin más. En mi respuesta destaco cómo mis habilidades transferibles —por ejemplo, la negociación de contratos o la — encajan con lo que piden. Además, muestro que ya he hecho los deberes: conozco sus métricas de contratación y hasta he hablado con empleados actuales. Eso demuestra compromiso real.

Para mí, esta pregunta es una oportunidad para mostrar quién soy realmente. No me limito a enumerar logros; hablo de por qué el propósito de la empresa resuena conmigo. Por ejemplo, si la empresa promueve la diversidad en la contratación, explico cómo he participado en iniciativas similares. También menciono que me atrae el equipo directivo y su visión a largo plazo. Un reclutador me dijo una vez que respuestas así destacan porque suenan auténticas, no ensayadas.


