
Claro, la rotación constante en tiendas como Oxxo se debe a una combinación de factores estructurales y condiciones laborales que no son sostenibles a largo plazo. La respuesta directa es que el modelo de negocio prioriza la flexibilidad operativa a costa de la estabilidad del empleado: contratos temporales, salarios ajustados al mínimo legal, y una carga de trabajo física y mental muy alta. Por ejemplo, en España, el sector del comercio minorista presenta una tasa de rotación media del 35% anual, pero en cadenas de conveniencia puede superar el 50% (según datos del INE 2024). Esto se agrava porque el perfil mayoritario son jóvenes estudiantes o personas en su primer empleo, que ven estos puestos como un puente temporal. Además, la falta de un plan de carrera claro, junto con horarios rotativos que dificultan la conciliación, hace que la gente se vaya en cuanto encuentra otra oportunidad. A esto se suma el estrés de atender al público, lidiar con robos o inventarios y la presión por cumplir objetivos de . En resumen, no es que la empresa “quiera” cambiar de empleados, sino que el diseño del puesto no fomenta la permanencia.

Yo trabajé en una tienda similar durante seis meses y lo dejé porque no aguantaba más. El sueldo no cubría ni el alquiler de una habitación, y encima te exigían estar de pie ocho horas, sin apenas descanso. Los turnos cambiaban cada semana, así que era imposible planificar nada. La mayoría de mis compañeros eran estudiantes como yo, y todos se iban antes de cumplir el año. No hay incentivos para quedarse, solo críticas si no vendes suficiente. Oxxo y otras cadenas son un campo de entrenamiento, no un empleo estable.


