
Los paros de veterinarios en México responden principalmente a tres demandas centrales: laboral frente a la violencia, salarios bajos que no reflejan la carga de trabajo, y condiciones precarias en clínicas privadas y hospitales públicos. Según datos del INEGI en su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el ingreso promedio mensual para técnicos y profesionales en cuidados veterinarios fue de alrededor de $9,500 MXN brutos en 2023, una cifra muy cercana al salario mínimo profesional, lo que contrasta con los altos costos de formación y responsabilidad. A esto se suma el riesgo de violencia: la FESVET (Federación de Escuelas y Facultades de Medicina Veterinaria y Zootecnia) ha documentado casos de agresiones físicas y verbales, y en algunos estados como Estado de México o Jalisco, los colegios profesionales exigen protocolos de seguridad específicos. La combinación de estos factores genera un desgaste profesional enorme.
| Aspecto | Contexto en México |
|---|---|
| Riesgo de seguridad | Agresiones por parte de dueños de mascotas, robos en consultorios y falta de apoyo policial. |
| Condiciones laborales | Jornadas largas ( > 10 horas por turno), pago quincenal bajo, y alta presión en urgencias. |
| Remuneración | Sueldo base bajo, a veces complementado con comisiones por venta de alimentos o accesorios. |
En la práctica, un veterinario con sueldo bruto mensual de $12,000 MXN en una clínica privada puede ver reducido su ingreso neto significativamente después de descuentos del IMSS e INFONAVIT. Muchos recurren a trabajar por turnos en múltiples clínicas o abren consultorios propios para mejorar sus ingresos, pero esto incrementa sus costos operativos y exposición a riesgos. La protesta busca, más que solo un aumento salarial, el reconocimiento de la profesión como una de alto riesgo y la aplicación efectiva de la NOM-035 sobre estrés laboral en el sector salud. Plataformas como OCCMundial muestran que las vacantes para "Médico Veterinario" a menudo no especifican el salario o ofrecen rangos muy amplios, lo que opaca la transparencia en la negociación inicial. La lógica del paro es económica y de seguridad: el costo de ser veterinario (estrés, riesgo, formación) no se compensa con el beneficio actual (sueldo, prestaciones, respeto).

Yo trabajé como auxiliar veterinario en una clínica en Puebla por casi dos años. El sueldo era una broma: $8,000 al mes brutos por un horario que era de 9 AM a 8 PM, a veces más si había una emergencia. No nos pagaban horas extra, solo nos daban vales de despensa de $300 a la quincena. Lo peor no era el dinero, sino la actitud de algunos clientes. Una vez un señor me amenazó porque su perro no sobrevivió a una cirugía complicada, y el dueño de la clínica no quiso presentar denuncia para "no perder clientela". Me salí y ahora trabajo en un almacén, gano un poco menos pero al menos no temo por mi integridad. Muchos compañeros se han ido a trabajar en granjas porcinas o avícolas, donde el salario es más estable y el trato es más profesional, aunque el trabajo sea más duro físicamente.

La violencia es el factor que más nos ha unido. No es solo un mal día, es el miedo constante. En el grupo de WhatsApp de nuestra zona en Guadalajara, compartimos fotos de personas agresivas para alertarnos. La policía no hace mucho, dicen que son "problemas entre particulares". Hasta que no haya una ley que nos proteja específicamente y los dueños de las clínicas nos respalden con cámaras y protocolos, los paros van a seguir. No es negociable.

Desde la perspectiva de quien contrata, dueño de una pequeña clínica en Querétaro, entiendo el malestar pero la ecuación no cierra. Los costos fijos son altísimos: renta, equipos, medicamentos, y el IMSS. Ofrecer un sueldo de $15,000 netos a un veterinario recién egresado implicaría aumentar los precios de las consultas en un 40%, y los clientes ya se quejan de lo caro que es. La mayoría de las ganancias vienen de la venta de alimento y accesorios, no de las consultas. Lo que sí he implementado después de las protestas es un bono por puntualidad y un fondo para cursos de capacitación. También puse cámaras de en todas las áreas de atención. Es un inicio, pero sin un cambio en cómo la gente valora y paga por el servicio veterinario, la presión salarial seguirá ahí. Muchos colegas dueños de clínicas están considerando un modelo de cooperativa entre veterinarios para compartir gastos y riesgos.

Si eres estudiante o recién egresado, investiga bien. No aceptes el primer trabajo que te ofrezcan solo por tener contrato. Pregunta siempre por el sueldo neto, las horas exactas por turno, y si tienen protocolos de . Es mejor un sueldo un poco menor en una empresa con prestaciones de ley completas (IMSS, aguinaldo, vacaciones) que uno "alto" en una clínica donde todo es bajo mano y no hay seguridad social. Únete a tu colegio estatal de veterinarios, ahí suelen dar asesoría legal y laboral.


