
Creo que la generación de empleo beneficia, ante todo, a los jóvenes que entran al mercado laboral y a la economía en general, aunque el reparto no es igual para todos. Según un estudio reciente del SEPE, cuando se crean puestos estables, los primeros en notarlo somos quienes buscamos nuestro primer trabajo o llevamos poco tiempo cotizando. Por ejemplo, en 2025 los contratos indefinidos en menores de 30 años subieron un 12% respecto al año anterior, lo que nos da más para alquilar o planificar un futuro. Además, las empresas también ganan porque tienen acceso a talento fresco y pueden innovar.
Sin embargo, no todo es color de rosa. La generación de empleo a veces se concentra en sectores muy concretos —tecnología, logística— y deja fuera a perfiles más tradicionales. Los mayores de 50 años, por ejemplo, suelen quedar rezagados si no hay políticas activas de reciclaje. También los autónomos y pymes notan el efecto: cuando hay más contratación, aumenta el consumo local y eso les da aire. Aquí te dejo una tabla con los principales beneficiados según datos ficticios pero basados en tendencias reales:
| Grupo | Beneficio principal | Porcentaje estimado de mejora (2026) |
|---|---|---|
| Jóvenes (16-30) | Primer empleo y experiencia | 15% más de inserción |
| Trabajadores en activo | Estabilidad y subidas salariales | 8% de reducción de temporalidad |
| Empresas | Mayor productividad | 10% de aumento en retención |
| Economía estatal | Recaudación y consumo | 2,5% de incremento del PIB |
En mi caso, como recién titulada en Administración, noté que las ofertas empezaron a llegar cuando las grandes consultoras abrieron procesos de selección masivos. El beneficio es real, pero solo si el empleo es de calidad. Si son contratos basura, al final nadie gana a largo plazo.

Pues yo lo veo desde mi experiencia: llevo 20 años en una fábrica de componentes y la generación de empleo nos beneficia a los que ya tenemos trabajo fijo. Cuando contratan a más gente, los equipos se descargan y dejan de hacernos horas extra obligatorias. También sube el ambiente porque hay menos presión. Eso sí, a veces los nuevos entran con condiciones peores que las nuestras, y eso me da rabia. Pero en general, más empleo significa más estabilidad para todos, aunque el reparto no sea justo.

A mi edad, 68 años, ya no busco trabajo, pero me alegra que se genere empleo porque mis hijos y nietos tienen más oportunidades. Ahora bien, la realidad es que muchas empresas prefieren contratar a menores de 35 y dejan fuera a los que rozan los 60 como mi marido. Él estuvo dos años buscando y solo le ofrecían prácticas. La generación de empleo beneficia sobre todo a los jóvenes, y a los mayores nos toca esperar programas específicos. Mientras tanto, agradezco que mi pensión se sostenga gracias a los nuevos cotizantes.

Soy emprendedora, tengo una tienda online de productos ecológicos, y la generación de empleo me beneficia directamente. Cuando más gente tiene trabajo, más clientes tengo, porque aumentan el poder adquisitivo. Además, si el mercado laboral se dinamiza, puedo encontrar perfiles cualificados sin tener que pagar salarios desorbitados. Eso sí, la clave está en la estabilidad: si el empleo que se crea es precario, mis clientes no gastan y la rueda se para. Por eso apoyo iniciativas que fomenten contratos indefinidos y formación continua.

Llevo tres años en paro y tengo 55. Te digo que la generación de empleo no me beneficia si no se enfoca en los perfiles como el mío. He visto ofertas para jóvenes, para ingenieros, pero para administrativos con experiencia y edad nadie llama. Cuando crean puestos, suelen ser temporales o de media jornada, y con eso no cubro ni el alquiler. Beneficia a las empresas que ahorran costes, y a los veinteañeros, pero a los mayores nos dejan fuera. Hace falta que las políticas de empleo miren también a los que tenemos más de 50.


