
En México, oficios como el telefonista de centralita manual, el cajero de cine que perforaba boletos, el vendedor de enciclopedias a domicilio y el operador manual de ascensores han desaparecido prácticamente por completo, reemplazados por la automatización y los cambios en los hábitos de consumo. La transformación digital en sectores como el administrativo y el retail ha sido clave. Según un análisis de OCCMundial sobre tendencias del empleo, roles altamente repetitivos y de bajo valor añadido son los más susceptibles. Por ejemplo, el sueldo mensual bruto de un auxiliar administrativo que solo archivaba documentos físicos era bajo, a menudo cercano al mínimo, y sin perspectivas. Hoy, ese mismo puesto exige manejo de software de , lo que incrementa su valor de mercado. Un dato del INEGI muestra cómo la composición del empleo por sector ha migrado hacia servicios y tecnología en la última década.
| Oficio Extinto (Función Principal) | Reemplazo Tecnológico o Cambio Social | Sector Afectado en México |
|---|---|---|
| Telefonista (Conectar llamadas manualmente) | Centrales digitales, telefonía IP, móviles | Telecomunicaciones, oficinas |
| Cajero de cine (Perforar/entregar boletos físicos) | Sistemas de autoservicio (kioskos), compra en línea | Entretenimiento, retail |
| Maquinista de ascensor (Operar manualmente) | Ascensores automáticos con botonera | Edificación, mantenimiento |
| Vendedor de enciclopedias a domicilio | Internet, motores de búsqueda, Wikipedia | Ventas directas, educación |
| Escribano público manual (Redactar documentos) | Procesadores de texto, impresoras, notarios digitales | Servicios legales/administrativos |
La desaparición de estos oficios no siempre significa desempleo masivo, sino una reubicación de la mano de obra hacia tareas que complementan a la tecnología, aunque esto requiere capacitación constante. Un recién egresado que busque trabajo como auxiliar administrativo en Ciudad de México ya no competirá por un puesto de archivero, sino por uno que requiera dominio de Excel y manejo de CRM, con un sueldo neto estimado significativamente mayor tras las deducciones de IMSS e ISR.

Yo trabajé hasta hace unos años como ayudante general en una bodega de la Central de Abastos. Mi jefe, don Raúl, siempre contaba que en los 90s tenían a una persona solo para anotar en una libreta los productos que entraban y salían. "Le pagábamos por semana y era un lío, siempre había diferencias", decía. Ahora tenemos un chavo con tablet que escanea todo. Ese puesto de "anotador" se fue para siempre. Lo veo también con los choferes repartidores: antes solo manejaban, ahora tienen que manejar la app del GPS, confirmar entregas con el celular y a veces hasta cobrar. Si no le sabes a lo básico del smartphone, ni te llaman para la entrevista.

En los call centers ya casi no existe el "supervisor de piso" que solo caminaba vigilando. Ahora los sistemas monitorean las métricas en tiempo real: tiempo de llamada, pausas, resolución. Si el algoritmo detecta un patrón raro, salta una alerta al manager. El trabajo pasó de ser solo de supervisión humana a ser de análisis de datos. La presión es diferente, y el bono ya no depende de que tu supervisor te vea trabajando, sino de que los números del dashboard estén verdes.

Los vendedores de o planes de ahorro que tocaban puertas en las tardes. Ese oficio murió con el "No Molestar" y las llamadas de call center. Ahora los encuentras en plazas comerciales, en un stand, pero es puro captador para que después te llamen por teléfono. La comisión la ganan por la cita agendada, no por la venta final. Es un trabajo con una rotación altísima. Lo sé porque mi primo lo hizo en Monterrey tres meses y renunció porque el sueldo base era una miseria y casi no lograba citas.


