
Se les llama principalmente carteros o repartidores de correos, y son empleados que trabajan típicamente para el servicio postal nacional (como Correos de México) o para empresas de mensajería privada. Su función central es la clasificación, distribución y entrega de correspondencia postal, paquetes ligeros y telegramas en rutas designadas. En México, el puesto formal de cartero en una institución oficial suele ofrecer estabilidad laboral con prestaciones de ley bajo contrato, pero el crecimiento de la paquetería ha generado variantes como repartidor de mensajería express, donde las condiciones pueden diferir.
Un desglose de la compensación típica, según datos de plataformas de empleo, muestra un rango amplio determinado por el tipo de contratación:
| Rango salarial mensual bruto | Modalidad principal | Prestaciones típicas |
|---|---|---|
| $7,000 MXN - $9,500 MXN | Base en Correos de México o servicios públicos | IMSS, INFONAVIT, aguinaldo, vacaciones, prima vacacional |
| $8,500 MXN - $12,000 MXN (+ bonos por eficiencia) | Empresas de logística y paquetería privada | De ley, a veces con vales de despensa o apoyo de transporte |
| $5,000 MXN - $8,000 MXN (pago por jornada o por pieza) | Contratación eventual o por honorarios en pequeñas distribuidoras | A menudo sin prestaciones completas o de forma irregular |
Fuentes: OCC Mundial, Indeed México.
Con base en un sueldo bruto mensual promedio de $9,000 MXN reportado para 2024, el sueldo neto estimado para un soltero sin deducciones adicionales quedaría aproximadamente en $8,100 MXN, tras restar las aportaciones al IMSS e ISR. Un valor clave de las prestaciones en un puesto base es el acceso al INFONAVIT y la aportación patronal a la AFORE, que a largo plazo superan el valor inmediato de un pago neto ligeramente mayor en un trabajo sin seguridad social. Para un repartidor con pago semanal (por ejemplo, $1,800 MXN por semana bruta), el ingreso mensual puede parecer similar, pero la irregularidad en semanas con días festivos y la frecuente falta de pago de horas extra son desventajas comunes. La decisión entre un sueldo fijo con prestaciones y un ingreso variable por comisiones o piezas debe considerar el costo real del transporte, el desgaste físico y la necesidad de seguridad social a largo plazo, un factor crítico para trabajadores con familia.

En mi experiencia buscando trabajo en Guadalajara, vi que para “repartir cartas” hay de dos sopas. La que todos queremos es la plaza de cartero en Sepomex, pero esas están casi siempre congeladas y piden recomendación o hasta palanca. Yo entré a una subcontrata que le da servicio a una empresa de paquetería, mi título era “auxiliar de logística”. El sueldo era bajo, $1,600 pesos a la semana por un turno de 8 horas, pero me daban $150 pesos diarios de vales de despensa y al tercer mes me dieron de alta en el IMSS, aunque no en el INFONAVIT. Lo pesado no era caminar, sino la carga administrativa: escanear cada paquete, conseguir firmas, y que te revisen el inventario al final del día. Si te faltaba un sobre, te lo descontaban. A los 6 meses me ofrecieron un camión de reparto más grande para paquetes, con un bono de $500 pesos a la quincena, pero preferí no agarrarlo porque implicaba manejar en mi propio carro y con mi gasolina.

Trabajo en un almacén de la Ciudad de México y los carteros que vienen a recoger los envíos son de los pocos que tienen contrato directo con la paquetería. Uno me comentó que su sueldo base anda en $11,000 mensuales brutos, pero con las horas extra que casi siempre hace (porque tienen que cerrar toda la ruta) llega a $13,500 o $14,000 al mes netos. Tiene sus prestaciones completas, lo que vale mucho. Yo gano un poco más por hora como almacenista, pero sin ese nivel de social, y a veces pienso en cambiar. Él dice que el mayor beneficio es la antigüedad: a más años, mejores rutas y menos carga pesada.

Desde el lado de Recursos Humanos en una empresa de distribución en Monterrey, contratamos tanto “mensajeros” internos como personal para reparto postal. La confusión común entre los candidatos es creer que es un trabajo sin cualificación. Para un puesto de repartidor de correspondencia y paquetes ligeros en la zona metropolitana, buscamos específicamente: licencia de manejo vigente (aunque sea para moto), comprobante de domicilio en la zona (para reducir tiempos de traslado), y una verificación de antecedentes no penales. El error más grande que veo en los CV es no cuantificar: prefiero leer “manejé una ruta con 120 puntos de entrega diarios en el centro de Monterrey” a solo “experiencia en reparto”. La rotación es alta, cerca del 30% en los primeros tres meses, no por el salario (ofrecemos $10,200 brutos quincenales más vales y apoyo de gasolina), sino por el desgaste físico y la presión del tiempo. Para retener, hemos implementado un bono de puntualidad y entrega completa que puede agregar hasta $800 pesos a la quincena. La clave, según nuestra data interna, es asignar las rutas de manera justa y rotarlas cada cierto tiempo para evitar el agotamiento en las más complejas.

Yo fui cartero por un verano en Mérida, mientras estudiaba la universidad. Era un trabajo temporal por honorarios, sin IMSS. Me pagaban $90 pesos la hora por una jornada de 6 horas, repartiendo avisos y correspondencia oficial para una dependencia municipal. No era el sueldo de un contrato formal, pero aprendí mucho sobre la ciudad, a organizar rutas eficientes y a tratar con todo tipo de personas en las calles. Para un joven sin experiencia, es una entrada dura pero honesta al mundo laboral. Lo que sí extrañaba eran las prestaciones; si te enfermabas, ese día no ganabas nada.


