
Perder el registro de entrada es más común de lo que parece, y no te preocupes, no suele ser un drama si actúas rápido. Lo primero que ocurre es que el sistema de control horario queda incompleto, y eso puede afectar tu si la empresa calcula las horas exactas para el pago. En España, según el Real Decreto 8/2019, todas las empresas están obligadas a llevar un registro diario de la jornada, así que tu ausencia en el sistema genera un incumplimiento documental que tanto la empresa como tú debéis corregir.
Lo habitual es que la política interna establezca un plazo máximo para notificar el olvido (normalmente antes de las 24 horas del mismo día o al inicio del turno siguiente). Si lo comunicas a tu responsable o al departamento de RRHH, podrán ajustar manualmente el registro. Sin embargo, si se repite con frecuencia, la empresa puede aplicar un apercibimiento o incluso un descuento salarial si el convenio colectivo lo permite.
Para que te hagas una idea de la diversidad de consecuencias según el tamaño de la compañía, aquí tienes una tabla orientativa:
| Tipo de empresa | Consecuencia típica | Plazo para reportar |
|---|---|---|
| Pequeña ( < 10 empleados) | Aviso verbal y ajuste manual | Antes de salir del trabajo |
| Mediana (10-250 empleados) | Descuento de hora si no se reporta en 24h | 24 horas |
| Grande ( > 250 empleados) | Apercibimiento por escrito tras 3 olvidos | Antes de las 12h del día siguiente |
En mi experiencia, lo más sensato es anotar inmediatamente la incidencia en la app de fichaje o enviar un correo a RRHH explicando el motivo. La mayoría de las empresas son flexibles la primera vez, pero a partir de la tercera falta suelen activar protocolos más serios, como reuniones de seguimiento o incluso amonestaciones formales. Recuerda que el registro horario es tu responsabilidad, pero también tu derecho para que se reflejen todas tus horas trabajadas.

Vale, si te olvidas de marcar la entrada, lo primero que pienso es: “qué fastidio, ahora tengo que ir a hablar con mi jefe”. Pero en serio, no pasa nada grave si lo dices a tiempo. En mi empresa, tenemos un grupo de WhatsApp y escribo “¡ups! se me fue el fichaje, ¿me lo podéis arreglar?” y listo. Lo peor que puede suceder es que si no lo dices, te descuenten esa hora de tu salario, y eso sí que duele. Además, algunos compañeros ya me han contado que si acumulas tres olvidos en un mes, te mandan un email de advertencia y te toca firmar un papel. Pero vamos, mientras no te pase a menudo, todo el mundo lo entiende.

Como profesional autónoma que trabaja por proyectos en varias empresas, cuando olvido marcar la entrada, el problema es que mi facturación depende de las horas registradas. En las empresas para las que colaboro, suelen tener un sistema de validación mensual donde yo misma puedo reportar las incidencias. Si no lo hago, pierdo el control de mi tiempo y luego es un lío justificar pagos. Lo que hago es llevar mi propio registro paralelo en una hoja de cálculo, y así no dependo solo de su sistema. Si el olvido es puntual, lo notifico por escrito y casi siempre lo aceptan sin problema. La clave es la transparencia y la documentación.

Desde la perspectiva de quien defiende los derechos de los trabajadores, olvidar la entrada no debería castigarse de manera desproporcionada. La empresa tiene la obligación de garantizar un sistema fiable y de ofrecer un procedimiento claro para subsanar errores. Si un empleado lo comunica en un plazo razonable, no se le puede sancionar sin más. Según el Estatuto de los Trabajadores, las faltas reiteradas podrían llevar a una sanción leve, pero siempre debe haber un registro de incidencias y una audiencia previa. Recomiendo a todos los compañeros que guarden un correo o mensaje cada vez que notifiquen un olvido, por si luego hay discrepancias salariales. La ley está de nuestro lado si actuamos con diligencia.


