
No, no es buena idea incluir todos tus empleos en el currículum. La clave está en seleccionar solo aquellos que sumen valor al puesto al que aspiras. Un currículum no es un listado cronológico de tu vida laboral, sino una herramienta de marketing personal. Los reclutadores dedican una media de 6 a 10 segundos a la primera revisión de un CV, según datos de estudios de selección de 2025. Si llenas el documento con empleos irrelevantes, de corta duración o puestos que no aportan habilidades transferibles, corres el riesgo de que tu candidatura pase desapercibida.
Lo recomendable es adaptar el historial laboral a cada oferta. Si tienes más de 10 años de experiencia, incluye solo los últimos 10-15 años y los roles más relevantes. Para perfiles junior o con pocos años, es mejor centrarse en prácticas, proyectos destacados y empleos que demuestren competencias clave. Un error común es incluir trabajos temporales de verano cuando ya tienes experiencia profesional consolidada: eso diluye el impacto.
Para ayudarte a decidir, aquí tienes una tabla orientativa basada en criterios del sector de selección de personal:
| Situación | ¿Incluir todos los empleos? | Recomendación |
|---|---|---|
| Menos de 5 años de experiencia | No, pero sí los relevantes | Prioriza prácticas, becas y empleos alineados con tu objetivo |
| Entre 5 y 10 años de experiencia | No, solo los últimos 5-7 años | Omite trabajos temporales o no relacionados |
| Más de 10 años de experiencia | No, muestra solo los últimos 10-15 años | Agrupa empleos antiguos bajo "experiencia anterior" sin detalles |
| Cambios frecuentes de empleo (menos de 1 año) | Depende | Explica brevemente el motivo o elimina los más cortos si no aportan |
En definitiva, la calidad y relevancia pesan más que la cantidad. Un currículum sobrio, bien estructurado y con información clave tiene muchas más probabilidades de pasar los filtros iniciales de los sistemas ATS (Applicant Tracking Systems) y de captar la atención del reclutador.

Pues yo creo que sí, que cuantos más empleos pongas, mejor. Así el reclutador ve que has trabajado mucho y que tienes experiencia en todo. Además, si no pones alguno, parece que te da vergüenza o que te echaron. Yo siempre incluyo todos, incluso los de verano y los de media jornada. Al final, cualquier trabajo te enseña algo, ¿no? No entiendo eso de que hay que seleccionar. A mí me funciona.

Como reclutadora, te digo: no pongas todos. Cuando veo un CV con 15 empleos en 10 años, pienso que la persona cambia demasiado o que no sabe priorizar. Lo que busco es coherencia: que los empleos que muestres tengan relación con el puesto y que no haya agujeros inexplicables. Si tienes cortos, mejor agruparlos o explicarlos en una línea. La clave es que tu CV cuente una historia profesional clara.

Desde mi experiencia orientando a profesionales, lo mejor es personalizar siempre. No hay una regla única, pero sí una máxima: cada empleo en tu CV debe responder a la pregunta "¿esto ayuda a conseguir el trabajo?". Si un trabajo de hace 15 años no tiene nada que ver con tu objetivo actual, sácalo. En cambio, si un empleo breve te enseñó una habilidad muy demandada, vale la pena incluirlo con un breve contexto. El equilibrio está en ser honesto, pero estratégico.


