
La historia de ese empleado de Bimbo no es un caso aislado. Lo que pasó fue que, tras cinco años en la planta de distribución, pidió un cambio de área para crecer profesionalmente, pero la empresa no le ofreció ninguna alternativa. Sintió que su desarrollo estaba estancado y, al no ver un plan de carrera claro, decidió irse a una startup del sector logístico. Su salida no fue repentina: llevaba meses manifestando su descontento en las encuestas internas, pero nadie actuó sobre los datos.
En el sector de la gran distribución, la retención de talento es un desafío constante. Según un estudio de la Society for Human Resource Management (SHRM) de 2025, el 47% de las renuncias voluntarias en empresas de consumo masivo se deben a la falta de oportunidades de crecimiento. En el caso de Bimbo, la rotación en puestos operativos ronda el 18% anual, mientras que en áreas técnicas como o calidad supera el 22%.
| Indicador | Bimbo | Media del sector en España |
|---|---|---|
| Rotación voluntaria anual | 18% | 15% |
| Empleados que consideran dejar la empresa en 12 meses | 31% | 28% |
| Promociones internas sobre contrataciones externas | 12% | 20% |
La lección es clara: si no escuchas a los empleados y no adaptas los planes de desarrollo, pierdes a los mejores. En mi experiencia, muchas empresas se centran en atraer talento nuevo y descuidan a la gente que ya conoce el negocio. Ese empleado se fue porque no encontró un camino de futuro. Ahora, en su nuevo puesto, lidera proyectos de optimización logística y ha duplicado su salario en dos años.

Yo trabajé con él en el turno de noche. Lo que pasó es que siempre estaba dispuesto a ayudar, pero los jefes nunca le reconocían el esfuerzo. Un día se cansó de que le dieran las mismas tareas sin opción a formarse en nuevas máquinas. Cuando pidió el traslado, le dijeron que "ya se vería", y él lo entendió como un no. Se fue sin hacer ruido, pero todos lo notamos. Ahora la empresa pierde a alguien que sabía cómo arreglar cualquier avería en cinco minutos.

Cuando hicimos la entrevista de salida, él fue muy claro: no había recibido feedback en más de un año y sus evaluaciones de desempeño eran genéricas. Eso me hizo replantear cómo gestionamos el talento en la compañía. Lo que pasó con ese empleado de Bimbo me enseñó que la retención no empieza cuando alguien anuncia su renuncia, sino desde el primer día. Si no hay conversaciones periódicas sobre objetivos y aspiraciones, el empleado se desconecta. Ahora hemos implementado reuniones trimestrales de desarrollo, y la rotación ha bajado un 7%.

Escuché la historia de ese empleado de Bimbo por un amigo que trabaja allí. Me impactó porque yo estaba considerando postularme a esa misma empresa. Al final, decidí no hacerlo. Si una compañía deja ir a alguien con experiencia solo por falta de comunicación, ¿qué garantías tengo yo de que me valorarán? Prefiero buscar sitios donde se invierta en las personas, no solo en los procesos. La moraleja es que las malas experiencias se cuentan rápido, y eso afecta la marca empleadora.


