
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la OCDE, en España, por cada empleo directo se generan entre 1,2 y 1,8 empleos indirectos, dependiendo del sector. Para 2026, las proyecciones indican que el multiplicador laboral se mantiene estable en sectores como la tecnología, la y los servicios profesionales.
Por ejemplo, en el sector tecnológico, cada contratación directa de un ingeniero de software impulsa 1,7 puestos indirectos (soporte técnico, administración, limpieza, restauración, etc.). En la industria manufacturera, el multiplicador es ligeramente inferior, en torno a 1,3, debido a la mayor automatización.
| Sector | Empleos indirectos por cada directo (2026) |
|---|---|
| Tecnología | 1,7 |
| Construcción | 1,6 |
| Servicios profesionales | 1,5 |
| Manufactura | 1,3 |
| Comercio minorista | 1,2 |
Estos datos son clave para cualquier estrategia de employer branding y planificación de plantilla. Cuando una empresa contrata a un profesional, no solo cubre un puesto, sino que dinamiza toda una cadena de valor. Por eso, invertir en procesos de selección eficientes (entrevistas estructuradas, evaluación de competencias, ofertas salariales competitivas) tiene un efecto multiplicador en el empleo local.
Desde mi experiencia ayudando a empresas a optimizar sus procesos de contratación, he visto cómo una sola contratación directa puede generar hasta tres puestos indirectos en el primer año si la empresa crece rápido. No es magia: es la economía real. Así que cuando hablamos de talento y retención, estamos hablando de un impacto que va mucho más allá de la oficina.

Pues mira, yo tengo una pequeña empresa de reformas. Cuando contraté a un albañil directo, al mes ya necesitaba a un chico para llevar materiales, a una administrativa a media jornada y a una empresa de catering para las comidas del equipo. En total, por cada empleo directo que creo, salen al menos 2 indirectos. Y eso sin contar los autónomos que me facturan. Es un efecto bola de nieve que, si no lo tienes en cuenta, no valoras bien lo que cuesta realmente contratar.

Yo trabajo en una agencia de selección y veo esto a diario. Cuando una gran empresa hace una contratación directa de un director de marketing, automáticamente se generan necesidades de soporte: asistentes, diseñadores, community managers, de datos. Muchas veces esos puestos no estaban presupuestados, pero la demanda los crea. En 2026, con la digitalización, el multiplicador es aún mayor porque cada perfil técnico arrastra a varios roles de apoyo. Es un clásico: un directo tira de tres indirectos en los primeros seis meses.


