
Cuando una empresa decide despedir a un empleado en España, la cantidad que se le debe pagar depende del tipo de despido y de la antigüedad del trabajador. No existe una cifra única: hay que calcular la indemnización legal y el finiquito. Por ejemplo, en un despido improcedente (el más común en juicios), la indemnización es de 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. En cambio, si el despido es objetivo (por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción), la indemnización baja a 20 días por año, tope de 12 meses. Y si el despido es disciplinario y se declara procedente, no hay indemnización, solo el finiquito.
Para que lo veas claro, te pongo una tabla resumen basada en el Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015):
| Tipo de despido | Indemnización | Límite máximo |
|---|---|---|
| Improcedente (declarado judicialmente) | 33 días por año trabajado | 24 mensualidades |
| Objetivo (económico, técnico, organizativo, productivo) | 20 días por año trabajado | 12 mensualidades |
| Procedente (disciplinario o por causas válidas) | 0 euros | – |
| Colectivo (ERE) | 20 días por año (salvo pacto superior) | 12 mensualidades |
Además, siempre hay que pagar el finiquito, que incluye los salarios pendientes, las vacaciones no disfrutadas y la parte proporcional de pagas extra. En despidos nulos (por discriminación o vulneración de derechos), el trabajador debe ser readmitido y se le abonan los salarios de tramitación.
En mi experiencia, muchas empresas pequeñas cometen el error de no calcular bien los días de salario (incluyendo prorrateo de pagas) o de confundir el despido objetivo con el improcedente. Lo mejor es contar con un asesor laboral y revisar el convenio colectivo aplicable, porque algunos mejoran las indemnizaciones legales.

Yo tuve que despedir a un empleado el año pasado por bajas continuadas, y la verdad es que me llevé una sorpresa. La gestoría me dijo que al ser un despido objetivo (por absentismo, según el convenio), le correspondían 20 días por año trabajado. Llevaba 5 años, así que fueron 100 días de salario, más el finiquito con las vacaciones. En total, casi 4.000 euros. Y encima tuve que pagar los 15 días de preaviso porque no lo comuniqué con tiempo. No sabía que el preaviso también cuenta. Por eso, si alguien está pensando en despedir, mejor que se informe bien antes, porque los costes se acumulan rápido.

Me despidieron hace tres meses y al principio no sabía qué me tocaba. La empresa dijo que era por causas objetivas, pero yo sospechaba que no era justo. Al final, tras reclamar, reconocieron que fue improcedente y me pagaron 33 días por año (llevaba 8 años, así que 264 días). Fue un alivio, porque así pude estar unos meses buscando trabajo sin agobios. Lo que más me costó fue entender que el finiquito no es lo mismo que la indemnización: el finiquito son las deudas normales, y la indemnización es aparte. Si no te dan la carta de despido clara, pide ayuda a un abogado laboralista.

Desde el punto de vista legal, hay que distinguir entre indemnización tasada y finiquito. La indemnización se calcula con el salario diario (incluyendo prorrateo de pagas extra) y los años de servicio completos, más fracciones. Por ejemplo, si el salario diario es de 60 € y el trabajador tiene 7 años y 4 meses, en un despido improcedente serían 33 días × 60 € × (7 + 4/12) = aproximadamente 14.520 €. Además, el despido nulo (por embarazo, discriminación, etc.) no admite indemnización, sino readmisión obligatoria. Un error frecuente es no descontar correctamente los periodos de baja o excedencia que no computan. Cada caso tiene sus particularidades, por eso es clave revisar el convenio colectivo y la jurisprudencia reciente.

Como trabajador, siempre recomiendo no firmar nada sin leerlo bien. Muchas empresas ofrecen un finiquito rápido y la gente lo acepta sin saber que les corresponde más. Por ejemplo, en despidos colectivos o por ERE, la indemnización mínima es de 20 días, pero a menudo los convenios mejoran hasta 33 o 45 días. También hay que revisar si el despido es realmente procedente: si la empresa no justifica bien las causas, puedes reclamar y conseguir la indemnización mayor. No te dejes engañar por amenazas de que te van a despedir disciplinariamente. Acude a un sindicato o a un abogado laboralista; la primera consulta suele ser gratuita. Y recuerda


