
La solicitud de empleo se elabora con la fecha real del día en que la completas y envías, ni antes ni después. Es la fecha que pones en el formulario o encabezado del documento. Si es un formulario online, suele asignarse automáticamente; si es en papel o PDF, debes escribir el día exacto. Los reclutamente valoran la coherencia porque un desfase de semanas puede levantar sospechas sobre tu atención al detalle. Por ejemplo, si estás rellenando la solicitud el 15 de marzo de 2026, esa es la fecha correcta, aunque la vagues a enviar al día siguiente.
Mi experiencia es que mucha gente se equivoca al poner la fecha de cuando imprimieron el currículum en lugar de la fecha de envío. Sé honesto y actual. Además, si la oferta pide “fecha de disponibilidad”, no la confundas con la fecha de la solicitud. La primera indica cuándo puedes empezar; la segunda, cuándo rellenas el documento. Para procesos ágiles, los reclutadores miran esa fecha para saber si el candidato responde rápido. Una solicitud fechada el mismo día de la publicación de la oferta sugiere interés genuino. En cambio, una fecha muy antigua puede indicar que usas un documento genérico sin personalizar.
En resumen: la solicitud se elabora con la fecha del día en que la terminas de preparar. Si trabajas en varios días, usa la fecha final. No anticipes ni retrases la fecha, a menos que se trate de una convocatoria con plazo concreto (por ejemplo, “solicitudes hasta el 30 de abril”) y debas enviarla antes. En ese caso, la fecha debe ser igual o anterior al límite, pero siempre realista.

Yo siempre preparo la solicitud un par de días antes de enviarla, pero pongo la fecha del día en que la completo, no la del envío. Así evito confusiones si luego la retoco. Por ejemplo, la escribo un lunes, la reviso el martes y la mando el miércoles. La fecha que pongo es la del lunes, porque fue cuando hice el trabajo principal. A los reclutadores les da igual mientras sea coherente, pero yo prefiero ser preciso.

Desde mi punto de vista, lo importante es que la fecha coincida con el momento en que firmas la solicitud si es un documento legal. En España, para contratos o solicitudes oficiales, la fecha tiene valor probatorio. Si pones una fecha anterior al día que realmente la rellenas, podría interpretarse como falsedad documental. Por eso, yo siempre uso la fecha del sistema o la del reloj cuando termino de escribir. Nunca adelanto fechas, aunque la oferta esté a punto de cerrar.

En mi época, las solicitudes se entregaban en papel y se fechaban a mano. Mi consejo: usa el día en que la depositas en persona o la envías por correo certificado. Si la preparas en casa un sábado y la entregas el lunes, pon la del lunes. Así el reclutador ve que es reciente. Además, si tienes que añadir una carta de presentación, la fecha debe ser la misma en ambos documentos. La coherencia visual también cuenta: no mezcles fechas distintas.

Yo soy muy digital y uso plantillas online. La mayoría de sistemas ya ponen la fecha automática al guardar. No la modifiques a menos que sepas lo que haces. Si la cambias, puedes romper la metadata del archivo. Además, los reclutadores a veces ven la fecha de creación del documento en las propiedades. Si la fecha del texto no coincide, parece descuido. Mi truco: escribir la fecha en formato largo (15 de marzo de 2026) y, si la aplicación lo permite, añadir la hora para mayor precisión. Así das una imagen profesional y ordenada.


