
Sí, es obligatorio mantener el historial de los empleados en España. La legislación laboral, concretamente el Estatuto de los Trabajadores y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, exige a las empresas conservar toda la documentación relacionada con la relación laboral durante un periodo mínimo de cuatro años desde que finaliza el contrato. Esto incluye contratos, nóminas, horas extras, registros de jornada, formación, accidentes y cualquier comunicación relevante.
Además, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) impone la obligación de archivar estos datos de forma segura y por un tiempo limitado, no más del necesario para cumplir con fines legales. El incumplimiento puede acarrear sanciones económicas severas, desde 751 € hasta 225.000 € en infracciones graves, según la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS).
Para que te hagas una idea concreta, aquí tienes los plazos de conservación obligatorios más comunes:
| Documento | Plazo mínimo de conservación |
|---|---|
| Contratos de trabajo | 4 años desde la finalización del contrato |
| Nóminas y recibos de salarios | 4 años |
| Registro de jornada diaria | 4 años |
| Documentación de prevención de riesgos | 5 años (o hasta que termine la exposición a riesgos) |
| Datos de formación profesional | Mientras dure la relación laboral + 4 años |
| Comunicaciones de despido o sanciones | 4 años desde la notificación |
En mi experiencia, muchas pymes descuidan este aspecto, pero es fundamental para defenderse ante inspecciones de trabajo y judiciales. Te recomiendo digitalizar los expedientes con un sistema de gestión documental que cumpla con el RGPD, y establecer un calendario de revisión anual para borrar lo que ya no sea necesario.

Desde mi punto de vista, esta obligación a veces se siente como una carga, sobre todo cuando tienes pocos empleados. Yo llevo una pequeña tienda con tres trabajadores, y al principio no guardaba nada más que las nóminas. Hasta que un inspector me pidió los registros de jornada de hace dos años y casi me ponen una multa de 2.000 €. Ahora guardo todo en carpetas digitales etiquetadas por año y por empleado, y cada cuatro meses hago una copia de en la nube. Es un poco de trabajo, pero te evita disgustos. Lo más importante es no perder los contratos firmados ni las nóminas, porque son los que más reclaman en los juicios.

Como trabajador, me alegra que la ley obligue a las empresas a conservar mi historial. Eso me protege si tengo que reclamar horas extras o un despido improcedente. Una vez, en un trabajo anterior, me negaron un plus de nocturnidad que había cobrado durante meses. Como la empresa no guardaba los registros, el juez dio la razón a mi testimonio y a los testigos. Pero es mucho más fácil si ellos tienen los papeles. Por eso, cuando firmo un contrato, siempre pido una copia y guardo todas las nóminas escaneadas en mi correo electrónico. Así no dependo solo de la empresa.

En mi día a día como responsable de RR.HH. en una empresa de 200 personas, gestionar el historial de empleados es una tarea continua. No es solo cumplir un requisito legal, sino una herramienta estratégica. Tener todos los datos organizados me permite analizar la rotación, detectar patrones de absentismo y preparar informes para la dirección. Utilizamos un software de de personal que almacena los documentos en un servidor seguro con acceso restringido. Cada año, antes de la auditoría, revisamos que los plazos de conservación se cumplen y eliminamos lo que ya no es necesario. Lo que más cuesta es mantener el registro de jornada diario, porque requiere la implicación de todos los empleados. Pero con una app móvil se ha vuelto mucho más sencillo.

Desde el ámbito legal, hay que aclarar que la obligación de conservar el historial de los empleados no es absoluta. El plazo general de cuatro años se aplica a la mayoría de documentos, pero existen excepciones. Por ejemplo, la documentación sobre acoso laboral o discriminación debe conservarse durante diez años por prescripción de delitos. Asimismo, los datos de salud de los trabajadores (reconocimientos médicos) deben guardarse hasta cinco años después de finalizar la exposición al riesgo. Mi consejo es que las empresas implementen una de gestión documental basada en el principio de minimización de datos del RGPD: solo conservar lo estrictamente necesario, y siempre con medidas de seguridad técnicas y organizativas. Un error común es mantener todo para siempre, lo que aumenta el riesgo de brechas de seguridad.


