
Sí, es correcto regalar material de empaque a los empleados, siempre que se haga con un propósito claro y dentro de una estrategia de reconocimiento o sostenibilidad. No se trata de un simple obsequio, sino de una herramienta de employer branding que puede reforzar la cultura empresarial, especialmente si el material tiene un uso práctico (cajas reutilizables, bolsas ecológicas, envoltorios personalizados) y se alinea con los valores de la compañía.
Por ejemplo, en empresas de logística o comercio electrónico, regalar material de empaque de calidad puede ser una forma de fomentar la reutilización y reducir residuos, además de mostrar aprecio por el trabajo diario. Sin embargo, hay que evitar que parezca un gesto vacío o una excusa para deshacerse de excedentes. Lo ideal es acompañarlo con una comunicación que explique el porqué: “gracias por tu esfuerzo, queremos que tengas los mismos recursos que usamos para cuidar tus envíos personales”.
Desde el punto de vista de la retención de talento, un estudio de la Society for Human Resource Management (SHRM) indica que los obsequios no monetarios pero útiles aumentan la satisfacción laboral en un 15% cuando se entregan en contextos de reconocimiento. Aquí una tabla comparativa de ventajas y desventajas:
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| Refuerza la identidad de marca | Puede malinterpretarse como “regalar sobrantes” |
| Promueve la sostenibilidad | No es adecuado para todos los sectores |
| Bajo coste, alto impacto simbólico | Requiere justificación para evitar cinismo |
| Fomenta el uso práctico en el hogar | Si el material es de baja calidad, da mala imagen |
En resumen, es correcto si se planifica con intención y se comunica de forma transparente. Si solo se entrega sin contexto, corre el riesgo de ser un gesto vacío.

La verdad, no me parece correcto. Regalar material de empaque suena a que te están dando lo que les sobra del almacén. Prefiero un detalle que realmente demuestre que valoran mi trabajo, como un vale para un café o un día libre. Si es caja de cartón o burbujas de plástico, lo veo más como un “ahí tienes, no te quejes”. Al final, cada uno tiene su opinión, pero para mí eso no es un regalo, es un residuo.

Como encargado de equipo, creo que sí puede ser correcto si lo enmarcas bien. A mis empleados les regalé mochilas plegables hechas con material de empaque reciclado y les encantó. Les expliqué que era parte de nuestro compromiso con el medioambiente y que además podían usarlas para la compra. El truco está en darle un valor añadido: no es solo el objeto, es el mensaje de que nos importa el planeta y su comodidad. Funciona mejor que una camiseta genérica.


