
La entrevista no estructurada es más eficaz en puestos donde prima la creatividad, la flexibilidad y las habilidades interpersonales, en lugar de conocimientos medibles. En mi experiencia, funciona genial para roles como comercial, marketing, dirección de equipos o startups, donde la cultura de empresa y la adaptabilidad cuentan más que un checklist de competencias. Por ejemplo, en un equipo de ventas, la capacidad de improvisar y conectar con el cliente es clave; una entrevista rígida no lo capta.
Para que lo veas más claro, aquí tienes una comparación basada en datos de estudios de selección de personal (fuente: Society for Human Resource Management, 2023):
| Tipo de puesto | Entrevista estructurada | Entrevista no estructurada |
|---|---|---|
| Técnico (IT, ingeniería) | Alta fiabilidad (validez predictiva ~0,51) | Baja fiabilidad (~0,20) |
| Comercial / Ventas | Moderada (~0,35) | Alta (~0,45) cuando se evalúa rapport |
| Creativo (diseño, copy) | Baja (~0,25) | Alta (~0,50) por la exploración libre |
| Directivo / Liderazgo | Media (~0,40) | Alta (~0,48) por la visión estratégica |
La clave está en no generalizar: para puestos con tareas predecibles y normas estrictas (como auditoría o atención al cliente con guion), la estructura gana. Pero si buscas a alguien que resuelva sobre la marcha, una charla abierta revela mucho más que un test.


