
No, no es correcto liquidar a un empleado en efectivo desde una perspectiva de de recursos humanos. Aunque la legislación laboral española no prohíbe expresamente el pago en metálico del finiquito, las prácticas estándar del sector desaconsejan totalmente esta opción. El principal problema es la falta de trazabilidad documental: sin un justificante bancario, la empresa no puede demostrar que ha cumplido con sus obligaciones salariales ante una inspección de Trabajo o un posible conflicto judicial. Además, el pago en efectivo complica la correcta cotización a la Seguridad Social y la declaración del IRPF, ya que el finiquito debe reflejarse en la nómina y en el modelo 190.
Como profesional con experiencia en procesos de selección y gestión de nóminas, siempre recomiendo realizar la liquidación mediante transferencia bancaria o cheque nominativo. Esto genera un registro automático que protege tanto a la empresa como al trabajador. Si por alguna razón excepcional se optara por el efectivo, es imprescindible obtener un recibo firmado con el desglose de conceptos, y que dicho documento esté fechado y sellado. Sin embargo, incluso con ese recibo, el riesgo de que el empleado alegue posteriormente que no recibió la cantidad íntegra es alto.
En el ámbito de la optimización de procesos de contratación, la transparencia en los pagos refuerza la confianza del candidato y la reputación del empleador. Por eso, en las empresas que asesoro, el pago en efectivo está descartado por completo. La mejor práctica es digitalizar todo el ciclo de liquidación, desde la generación del finiquito hasta la transferencia, y conservar los justificantes durante al menos cuatro años.

Yo, como pequeño empresario, he llegado a pagar en efectivo algún finiquito a trabajadores temporales, sobre todo cuando el importe era bajo y el banco tardaba. Pero luego me di cuenta del riesgo enorme: si el empleado dice que no recibió el dinero, no tengo ninguna prueba. Una vez casi me lleva a un juicio. Ahora, por muy pequeño que sea el pago, siempre uso transferencia bancaria. Es más seguro y me quedo tranquilo.

A mí me pagaron el finiquito en efectivo hace un par de años. Me pareció raro, pero lo acepté porque necesitaba el dinero rápido. Luego, al pedir la vida laboral, vi que no cuadraban las bases de cotización. Tuve que reclamar y la empresa no tenía ningún justificante. Fue un lío. Desde entonces, solo acepto pagos por banco. Si alguien te ofrece efectivo, exige un recibo detallado y firmado.

Como consultor de selección, veo que algunas startups o pymes intentan pagar finiquitos en efectivo para agilizar trámites. Pero es un error grave para la marca empleadora. Los candidatos valoran la transparencia y la formalidad. Si llega el rumor de que una empresa paga en negro, la reputación se resiente. Además, en procesos de employer branding, lo que más pesa es la confianza. Mi recomendación: nunca en efectivo. Mejor una transferencia inmediata, que es rápida y deja rastro.

Trabajo en una asesoría que gestiona nóminas para varias empresas. He visto decenas de casos donde el pago en efectivo del finiquito acaba en inspección. Aunque la ley no lo prohíbe de forma tajante, la Inspección de Trabajo lo considera una mala práctica porque


