
Claro, te lo digo sin rodeos: no, 70 pesos no es caro para una comida de empleado, especialmente si lo convertimos a euros (unos 3,50 €). En España, un menú del día normal cuesta entre 10 y 15 euros, así que esa cantidad es simbólica. Lo que realmente importa en el contexto de reclutamiento y retención de talento es el valor percibido del beneficio, no el coste absoluto. Una comida subvencionada o un vale de comida de 70 pesos puede ser un gesto que mejore el employer branding y la satisfacción del equipo, sobre todo en empresas pequeñas o startups. Pero ojo: si ofreces solo eso como único beneficio, no compensa un salario bajo. Los estudios de la Asociación Española de Dirección de Recursos Humanos (AEDRH) indican que los empleados valoran más la flexibilidad y el desarrollo profesional que los pequeños extras. Eso sí, en sectores como hostelería o logística, una comida cubierta reduce la rotación y mejora la tasa de retención del talento. En mi experiencia, lo clave es alinear el beneficio con la cultura de la empresa y comunicarlo bien durante el proceso de selección. No te obsesiones con el precio, sino con el mensaje que transmite.

Pues mira, 70 pesos me parece una broma. En mi día a día como autónomo, un café con leche ya me cuesta más. Si una empresa ofrece eso como comida, mejor que no lo haga. Prefiero que me suban el sueldo y ya me busco la vida. Para atraer a gente buena, hay que dar algo más serio, no un gesto de 3 euros.

Hombre, 70 pesos son menos de 4 euros. En mi empresa, tenemos un comedor con menú subvencionado a 6 euros, y la gente lo agradece. Pero si la comida es de empleado y se refiere a un evento especial, ese precio es bajo. Lo importante es que no parezca una limosna. Como empleado de oficina, prefiero un ticket restaurante de 10 euros diarios.

Desde mi punto de vista como responsable de equipo, 70 pesos no es caro, pero es insuficiente. En España, el coste medio de un menú para empleados ronda los 12 euros. Si la empresa paga solo 70 pesos, el trabajador tiene que poner el resto, y eso genera malestar. He visto cómo un beneficio mal dimensionado puede dañar el clima laboral. Mejor no ofrecer nada que ofrecer algo ridículo.

Yo soy joven y busco mi primer empleo. Para mí, que la empresa ofrezca comida de 70 pesos suena a poco. En las entrevistas, cuando preguntan por beneficios, espero algo como seguro médico o formación. Una comida tan barata me haría pensar que no valoran al personal. Prefiero un salario justo y que yo decida dónde comer. Eso sí, si es un detalle puntual, pues bien, pero no lo contaría como ventaja.


