
Sí, la educación juega un papel fundamental a la hora de conseguir un empleo y determinar el nivel de ingresos. Según los últimos datos del INE (2025), las personas con estudios universitarios tienen una tasa de empleo del 85% y un salario medio anual de 35.000 €, mientras que quienes solo completaron la educación primaria tienen una tasa de empleo del 55% y un ingreso medio de 18.000 €. Esto no significa que la educación sea el único factor —la experiencia, la red de contactos y las habilidades personales también cuentan—, pero sí es un predictor clave en el mercado laboral español.
Si miramos la evolución, la brecha se ha ampliado con la digitalización: los puestos que requieren formación técnica o superior crecen, mientras que los empleos poco cualificados se reducen. Por ejemplo, en el sector tecnológico, un titulado en FP de Desarrollo de Aplicaciones puede empezar con 28.000 €, mientras que un puesto similar sin formación reglada apenas alcanza los 22.000 €. En mi experiencia, invertir en educación —ya sea universitaria, formación profesional o cursos especializados— es una de las mejores estrategias para mejorar la empleabilidad y el salario a largo plazo.
Aquí te dejo una tabla resumen basada en datos de Eurostat y el INE para 2025:
| Nivel educativo | Tasa de empleo (%) | Salario medio anual (€) |
|---|---|---|
| Educación Primaria | 55 | 18.000 |
| Educación Secundaria | 70 | 24.000 |
| Formación Profesional | 80 | 28.000 |
| Universitaria | 85 | 35.000 |
Claro que hay excepciones: algunos oficios tradicionales como la o la hostelería pueden ofrecer buenos ingresos sin titulación, pero suelen tener menor estabilidad y menos oportunidades de progreso. En resumen, la educación sigue siendo el ascensor social más fiable en España, aunque cada vez se valora más la combinación de formación y experiencia práctica.

Yo no creo que la educación lo sea todo. Conozco a mucha gente que dejó los estudios y hoy gana bastante más que muchos titulados. Por ejemplo, un amigo que empezó como electricista y ahora tiene su propia empresa factura más de 50.000 € al año. La clave está en emprender, especializarse en un oficio demandado y tener carácter. La educación formal te da una base, pero en muchos sectores, la experiencia y la capacidad de venderte valen más. Además, con la formación profesional dual, puedes aprender trabajando desde el primer día. No digo que estudiar sea malo, pero hay caminos alternativos que funcionan igual de bien.

Desde mi puesto en selección de personal, el nivel educativo es un filtro inicial, pero no el definitivo. Para puestos de entrada, solemos pedir como mínimo la ESO o Bachillerato, pero valoramos mucho más la actitud, la capacidad de aprendizaje y la experiencia previa en prácticas. En perfiles , un candidato con FP de Grado Superior puede tener más salida que un universitario sin especialización. Por ejemplo, para un puesto de soldador cualificado, preferimos a alguien con un certificado profesional y dos años de taller que a un recién licenciado en Ingeniería. La educación es importante, pero no es el único indicador de éxito laboral.


