
Pues sí, totalmente. Trabajar con un empleado experimentado que ya ocupa este puesto es una de las mejores formas de aprender y crecer profesionalmente. No solo te ahorra meses de prueba y error, sino que te da acceso a atajos que solo da la experiencia. Yo lo viví en mi primer trabajo en una consultora de Madrid: mi compañero llevaba ocho años en el mismo rol y el primer día me dijo: «Olvídate de lo que te enseñaron en la universidad, aquí lo importante es identificar patrones de error en los informes de selección». Eso no lo aprendes en ningún curso.
Lo clave es cómo te acerques a esa persona. No vale con esperar a que te explique todo. Hay que ser proactivo: preguntar, observar, tomar notas y, sobre todo, respetar su tiempo. Por ejemplo, en mi equipo establecimos un sistema de mentoría informal de 30 minutos cada viernes, donde repasábamos casos reales de candidatos. Eso marcó una diferencia enorme. Además, si el empleado experimentado tiene un método estructurado, puedes pedirle que te enseñe sus checklists de o sus plantillas de entrevista conductual, que suelen ser mucho más efectivas que las genéricas.
Otra cosa que he visto funcionar es registrar el conocimiento en una wiki interna. Cuando el senior se jubile o se vaya, no te quedas a oscuras. Por eso, en mi empresa actual, cuando un empleado con más de cinco años en el puesto acepta compartir su experiencia, le damos un reconocimiento público y un bono de formación. Así se incentiva la transferencia de conocimiento.
Para que te hagas una idea de la efectividad, aquí tienes una pequeña tabla con los métodos que he probado y su impacto:
| Método de aprendizaje con un experto | Tiempo de adaptación (semanas) | Retención de conocimiento (%) |
|---|---|---|
| Solo manuales y documentación | 12-16 | 30-40 |
| Mentoría informal semanal | 6-8 | 60-70 |
| Shadowing + feedback estructurado | 4-6 | 80-90 |
En resumen, si tienes la suerte de compartir puesto con alguien que ya lo domina, aprovéchalo al máximo. No solo ganas rapidez, sino que entiendes la cultura real del trabajo, los errores que debes evitar y los trucos que hacen que un candidato encaje realmente. Eso sí, sé humilde y agradecido; nadie aprende bien si no hay respeto mutuo.

Desde mi punto de vista, lo importante es no convertir al empleado experimentado en una muleta. Si trabajas con alguien que ya lleva años en el mismo puesto, es fácil caer en la tentación de preguntarle todo y no desarrollar tu propio criterio. Yo lo vi en una antigua empresa: un chico nuevo se pegaba al senior como una lapa y al final no sabía tomar decisiones solo. Mi consejo: aprende el proceso, pero luego hazlo a tu manera. Pregunta el «por qué» de cada paso, no solo el «cómo». Así luego puedes adaptarlo a tu estilo. Y si el senior es de esos que no sueltan prenda, busca otros compañeros o foros internos. No te limites a una sola fuente.

Ser el empleado experimentado de la historia tiene su aquel. A veces notas que los nuevos te miran como si tuvieras la fórmula mágica, y la presión de tener que enseñar todo bien puede agotar. Lo que mejor me ha funcionado es establecer límites claros desde el principio. Por ejemplo, les digo: «Puedes preguntarme cualquier cosa, pero te pido que primero lo intentes tú y me traigas tus dudas concretas». Así ellos aprenden a resolver y yo no pierdo el foco en mi trabajo. También valoro cuando me piden feedback específico, como «¿Cómo mejorarías mi forma de filtrar currículums?» en lugar de un «¿Qué hago?» genérico. Eso demuestra que se toman en serio su crecimiento.

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