
En 2018, Motor Company contaba con aproximadamente 199.000 empleados a nivel global, según su informe anual. Esta cifra incluye tanto personal de planta, ingeniería, administración como áreas de I+D, y refleja una estructura corporativa de gran escala. Para el ámbito de la selección de personal, un volumen así implica procesos de reclutamiento masivo, pero también de candidatos internos y movilidad laboral. Por ejemplo, Ford solía gestionar sus ofertas a través de plataformas propias y ferias universitarias, con un enfoque en perfiles técnicos y de ingeniería.
Desde el punto de vista de la gestión del talento, manejar casi 200.000 personas requiere sistemas robustos de evaluación del desempeño, planes de sucesión y estrategias de retención. La tasa de rotación voluntaria en esa época rondaba el 8-10% en Estados Unidos, pero en mercados como España era menor debido a la estabilidad del empleo industrial.
Si miramos a la competencia por el talento, Ford competía con otras automotrices como Volkswagen o Toyota, pero también con empresas tecnológicas que atraían a ingenieros de software. Esto obligó a rediseñar sus paquetes de compensación y beneficios, incluyendo formación en nuevas tecnologías como vehículos eléctricos y conducción autónoma.
En resumen, la cifra de 199.000 empleados no es solo un dato histórico; es una clave para entender cómo las grandes empresas estructuran sus equipos de RR. HH. y adaptan sus estrategias de reclutamiento a los cambios del sector.

Cuando supe que tenía casi 200.000 empleados en 2018 me quedé impresionado. Yo buscaba prácticas en una multinacional y pensaba que empresas tan grandes solo contrataban a miles de personas al año. Pero luego descubrí que la mayoría de esas vacantes eran para puestos muy específicos, como ingenieros de software o técnicos de producción. Para un recién titulado como yo, lo mejor era apuntarse a sus programas de jóvenes talentos, porque tenían un proceso de selección muy estructurado, con pruebas técnicas y entrevistas por competencias. Al final, no conseguí entrar, pero entendí que el tamaño de la plantilla no garantiza que sea fácil encontrar un hueco.

Con 199.000 personas en , Ford demostraba en 2018 que la gestión del talento en una gran empresa es un ecosistema complejo. Desde mi experiencia en recursos humanos, lo que más me llamaba la atención era cómo equilibraban la contratación externa con la promoción interna. Tenían un sistema de talent reviews trimestrales para identificar a empleados con alto potencial y acelerar su desarrollo. Además, en países como España, el tamaño de la plantilla local (unos 4.000 empleados) facilitaba una cultura más cercana, pero sin perder los procesos globales. La clave era que cada región adaptaba las directrices centrales a su mercado laboral, algo que muchas empresas olvidan.

Desde una perspectiva de diversidad e inclusión, los 199.000 empleados de en 2018 representaban un desafío y una oportunidad. La compañía había publicado informes de sostenibilidad donde destacaba que el 26% de su fuerza laboral global eran mujeres, y que buscaban aumentar esa cifra en áreas técnicas. Para mí, como especialista en sesgos inconscientes, lo interesante era ver cómo un tamaño tan grande podía perpetuar desigualdades si no se aplicaban filtros como currículums ciegos o paneles de entrevistas diversos. Ford implementó objetivos de representación por género y raza, pero la velocidad de cambio dependía de la voluntad de cada división. Al final, el número de empleados es solo un telón de fondo; lo que importa es cómo se gestiona la cultura inclusiva.

Analizando los datos de 2018, empleaba a 199.000 personas y generaba ingresos de unos 160.000 millones de dólares. Esa relación de 1,24 empleados por cada millón de ingresos (aproximadamente) indica una productividad razonable para una automotriz tradicional. Lo que más me interesa como consultor de estrategia de RR. HH. es cómo ese volumen impacta en la planificación de la fuerza laboral. Por ejemplo, la transición hacia vehículos eléctricos requirió reubicar a miles de trabajadores de plantas de motores de combustión a nuevas líneas de baterías. Ford invirtió en programas de


