
Para un empleado en España, a partir de 2026 los días de paternidad son 16 semanas completas, exactamente igual que la prestación por maternidad. Esto supone un cambio importante respecto a años anteriores, donde la duración era menor y se amplió progresivamente. La baja por paternidad es intransferible y se disfruta de forma obligatoria durante las seis primeras semanas después del parto; el resto se puede distribuir en periodos semanales acumulables hasta que el bebé cumple un año. Además, está remunerada al 100% de la base reguladora, pagada por la Social, no por la empresa.
Para que quede más claro, aquí tienes una tabla con la evolución de los días de paternidad en España:
| Año | Días de paternidad |
|---|---|
| 2019 | 8 semanas |
| 2020 | 12 semanas |
| 2021 | 16 semanas |
| 2026 | 16 semanas (consolidado) |
En mi experiencia como empleado que acaba de pasar por esto, el proceso administrativo es sencillo: se solicita a través de la empresa, que tramita el parte de baja, y luego se gestiona con el INSS. No hay que olvidar que el permiso es un derecho individual, y cualquier intento de la empresa de presionar para reducirlo o retrasarlo es ilegal. En mi caso, pude disfrutar las primeras seis semanas seguidas y luego repartir las restantes en dos bloques, lo que me permitió estar presente en los primeros meses de mi hijo y también en momentos clave como las vacaciones de verano.

Yo he visto a muchos compañeros pedir los días de paternidad y la empresa poner pegas, aunque sepan que es un derecho legal. Al final, lo que importa es planificarlo bien: avisar con antelación y tener claro que no te pueden negar el permiso. En mi sector, algunos jefes intentan que el empleado “negocie” una reducción a cambio de otros beneficios, pero eso es una trampa. La ley es clara: son 16 semanas íntegras y punto. Si alguien se encuentra con presión, recomiendo hablar con el departamento de Recursos Humanos o con un delegado sindical.

Desde mi punto de vista, que los padres tengan el mismo tiempo de baja que las madres es un avance enorme para la igualdad de género en el trabajo. Antes, cuando solo tenían unos pocos días, la madre cargaba con toda la crianza inicial y el padre apenas se implicaba. Ahora, al tener 16 semanas, se reparten las responsabilidades y además las empresas se acostumbran a que ambos progenitores puedan ausentarse por igual. Esto ayuda a que no se discrimine a las mujeres en la contratación por miedo a la maternidad. En mi entorno laboral, he notado que la baja de paternidad ya se ve como algo normal, no como un privilegio.

Soy autónomo y no tengo derecho a la baja por paternidad como tal, solo a una prestación económica si cese mi actividad. Por eso, cuando un empleado de mi pequeña empresa me pide los días de paternidad, lo veo con buenos ojos pero también con preocupación. Cubrir su ausencia durante 16 semanas supone un esfuerzo logístico y económico para un negocio con pocos trabajadores. Sin embargo, sé que es su derecho y me adapto: contrato a un temporal o redistribuyo tareas. A largo plazo, tener empleados satisfechos y que puedan conciliar mejora la retención del talento. Eso sí, la anticipada es clave para que nadie se resienta.

He llegado a España desde otro país donde la paternidad solo duraba dos semanas. Aquí, tener 16 semanas pagadas al 100% me pareció increíble. La diferencia es abismal: en mi país de origen, los padres casi no tienen tiempo para estar con el recién nacido y las madres se quedan solas. En mi trabajo actual, pude organizar las semanas de baja para acompañar a mi pareja en el posparto y luego tomarme un mes más tarde cuando el bebé empezó a gatear


