
Sí, es completamente posible pasar de ser un mal empleado a un buen empleado, siempre que exista voluntad de cambio y un plan claro. En mi experiencia, la clave está en identificar primero qué conductas concretas están fallando y luego trabajar en ellas de forma sistemática. No se trata de un cambio de personalidad, sino de alinear hábitos y actitudes con las expectativas del puesto.
Por ejemplo, un mal empleado suele tener problemas de puntualidad, baja productividad o mala comunicación. Un buen empleado, en cambio, demuestra responsabilidad, iniciativa y colaboración. Para facilitar la transición, recomiendo seguir estos pasos:
Aquí un ejemplo de cómo se comparan los comportamientos típicos:
| Aspecto | Mal empleado | Buen empleado |
|---|---|---|
| Puntualidad | Llega tarde con frecuencia | Llega a tiempo o antes |
| Comunicación | Responde de forma vaga o evita preguntas | Pregunta, aclara y comparte avances |
| Productividad | Hace lo mínimo necesario | Busca formas de optimizar procesos |
| Actitud ante errores | Culpa a otros o se justifica | Reconoce el error y propone soluciones |
Según un estudio de la Society for Human Resource Management (SHRM) de 2023, el 70% de los empleados que reciben feedback estructurado mejoran su rendimiento en tres meses. Así que el cambio no solo es posible, sino que está respaldado por datos. Lo importante es actuar con constancia y no esperar resultados inmediatos.

Yo mismo fui un mal empleado durante mi primer año en una empresa de logística en Madrid. Llegaba tarde, no entregaba informes a tiempo y siempre me quejaba de las tareas. Un día, mi jefa me sentó y me dijo claramente que mi puesto peligraba. Eso fue un despertar. Empecé a anotar todo lo que debía hacer, a priorizar y a pedir ayuda cuando me atascaba. Al cabo de seis meses, mi rendimiento mejoró tanto que me ascendieron a coordinador. La clave fue escuchar el feedback sin ponerme a la defensiva y cambiar pequeños hábitos uno por uno. No hace falta ser perfecto, solo constante.

Como líder de equipo en una startup tecnológica, he visto a varios empleados pasar de ser problemáticos a referentes. Lo primero que hago es separar la persona del comportamiento. Una vez, un desarrollador llegaba siempre con retraso y su código tenía errores. En lugar de sancionarlo, organicé una reunión individual para entender su situación. Resultó que tenía problemas de conciliación familiar. Ajustamos su horario y le asignamos un compañero sénior para revisar el código. En tres meses, su productividad subió un 40% y sus errores disminuyeron. El entorno y el apoyo del equipo son fundamentales para que alguien pueda cambiar.


