
Cuando el lado izquierdo de tu coche queda muy cerca de un obstáculo, la maniobra más eficaz es girar el volante completamente a la derecha y retroceder lentamente; al sentir que las ruedas traseras se alejan del obstáculo, gira el volante a la izquierda para enderezar el vehículo. Este movimiento aprovecha que el radio de giro de las ruedas delanteras es mayor que el de las traseras, lo que hace que el frente del auto se desplace hacia afuera durante la reversa. En calles angostas de CDMX, como las de la colonia Condesa o la Narvarte, un error de cálculo puede significar un rayón en la defensa o la salpicadera.
De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en su Guía de conducción segura en zonas urbanas (2023), la distancia lateral recomendada al estacionar entre dos vehículos es de al menos 25 cm por lado. Sin embargo, al retroceder con el volante girado, el costado derecho del auto se desplaza lateralmente hasta 1.2 metros hacia afuera (dato calculado a partir del ángulo de giro máximo y la distancia entre ejes de un Versa modelo 2024, con una batalla de 2.64 m y un radio de giro de 5.2 m). Esto significa que si tu lado izquierdo está a solo 10 cm de un poste, el lado derecho necesitaría más de 1.5 m de espacio libre para evitar un raspón. En un estacionamiento típico de la ciudad, donde el ancho de cajón ronda los 2.3 m, esa condición es imposible de cumplir. Por eso, la técnica correcta es girar el volante a la izquierda apenas las ruedas traseras hayan superado el obstáculo, reduciendo así la trayectoria del frente.
La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), en su Reporte de prevención de accidentes en estacionamientos (2024), recomienda además usar los espejos laterales y, de ser posible, bajar el vidrio izquierdo para escuchar posibles roces. El costo promedio de reparar un golpe lateral en un sedán de gama media (como un Chevrolet Onix o un Mitsubishi Mirage) oscila entre $3,000 y $7,000 MXN, sin contar el tiempo sin el vehículo. Aprender a controlar el desplazamiento del frente durante la reversa puede ahorrarte ese gasto. En resumen: gira el volante a la derecha, retrocede hasta que las ruedas traseras estén libres, luego gira a la izquierda, y siempre deja más espacio del lado derecho que del izquierdo.

En mi DiDi por el Periférico y las calles de la Roma, siempre me topo con postes o coches estacionados muy cerca del lado izquierdo. Lo primero que hago es girar el volante a la derecha hasta el tope y meter reversa despacio, vigilando el espejo derecho. Cuando veo que la llanta trasera izquierda ya pasó el obstáculo, giro a la izquierda para enderezar. En tres años manejando en CDMX he evitado por lo menos cinco golpes así. Los sensores de reversa ayudan, pero en la lluvia se empañan; mejor bajar el vidrio y escuchar. Siempre reviso el espejo izquierdo antes de maniobrar, porque un descuido en la colonia Cuauhtémoc cuesta una llanta o un faro.

Soy taxista en Guadalajara desde hace 20 años y sé que estacionarse en la calle entre dos autos es un arte. Cuando el lado izquierdo queda cerca de un coche estacionado, pongo el volante a la derecha y voy retrocediendo muy despacio, con el espejo derecho pegado al espejo del otro auto. En Guadalajara, las banquetas altas son un peligro para el costado izquierdo porque el frente se puede subir. Nunca confíes solo en los espejos, gira la cabeza para ver el punto ciego. Si tengo duda, mejor doy la vuelta a la manzana y busco otro lugar; un golpe cuesta un día de trabajo.

Manejo una RAV4 en carretera y caminos de terracería cerca de la Sierra de Arteaga. Cuando el lado izquierdo queda cerca de un barranco o una roca, uso el punto de referencia del capó y las llantas. Apago el radio y bajo las ventanas para escuchar si algo roza. La paciencia es clave: mejor dar marcha atrás varias veces que dañar la defensa o una llanta. En senderos angostos, el lado izquierdo puede quedar a centímetros de un precipicio, así que siempre llevo un spotter (copiloto que guíe) si el camino es muy cerrado.


